Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Emiro Vera Suárez escriba una noticia?

Venezuela, primer país del mundo con una conciencia y memoria sanitaria pública

26/04/2020 09:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El abuso del poder económico avasalla el trabajo del presidente Nicólas, La Polar y otras empresas deben ser expropiadas porque son utilizadas para arremeter

Aventis

El tema sanitario es un agravante y lo fue para Estados Unidos de Norteamérica, para Hillary Clinton, durante el período presidencial de su esposo Bill Jefferson Clinton y la Casa Blanca tuvo una movilización periodística y del equipo administrativo interno para ganarse la empatía de los senadores republicanos para darles su plácet. Los puristas republicanos, creyéndose los enviados de Dios torpedeaban los beneficios hacia los pobres, porque, simplemente representaban y representan a la oligarquía estadounidense y, a los evangélicos en el senado como en la Casa del Tesoro Federal.

El escritor y estratega William Kristal, recibió una porción de dinero en dólares para enviar de parte de los laboratorios farmacéuticos y autoridades republicanas influyentes un memorándum a los líderes republicanos del Congreso apremiándolos a que acabaran con la reforma sanitaria.

Había que acabar con todos los beneficios hacia los pobres, negros e hispanos en su mayoría que carecían de seguro familiar privado, porque apenas los salarios les daba para comer.

En una breve conversación de Hillary Clinton con Richard Nixon a principios de la primavera en 1993, cuando estaba dialogando con el presidente Bill sobre Rusia y un cronograma de trabajo con el presidente Boris Yeltsin, volvió la mirada hacia Hillary y le dijo:” ¿Sabe? Yo también intente arreglar la sanidad hace más de veinte años. Alguna vez, habrá que hacerlo”.

Hoy, 2020, observamos que ningún gobernante ha hecho algún favor hacia los pobres y seguimos en lo mismo, cada período de tiempo se produce una pandemia para que los desposeídos de mayor edad fallezcan y, en América Latina ese retrato norteamericano está reflejado en algunos países que no son de su eje político.

Los países del Sur, han tenido un gran drenaje en dinero por las motivaciones religiosas y la cantidad excesiva en intereses que deben pagar a los particulares o a la banca, Haciendo imposible su tratamiento sanitario, es decir, nos están robando de una manera excesiva. Después de décadas de supuesta paz social, nadie se había imaginado la posibilidad de que pudiese ocurrir una convulsión epidemiológica en el epicentro de la más estable y ejemplar democracias como es Colombia, país que dio un viraje político al entregarle su territorio a Estados Unidos de Norteamérica

El gran problema es que USA, desea monopolizar de nuevo el petróleo e integrarlo a un proyecto de largo plazo,

Hay un intento de apropiación indebida de parte del Reino Unido, Francia y USA, hacia Venezuela con la ayuda de Juan Guaido para bloquear a Venezuela de una manera inapropiada.

Ningún país del mundo tiene un programa sanitario como el de Venezuela, quien ha llevado programa de conciencia sanitaria y productiva hacia lo interno.  Todo respaldado por el dinero petrolero, las armas y nuevas leyes, Todo con el programa social original de Rómulo Betancourt.

Hoy, la economía resulta complicada porque la población debe renovarse en vestimenta, alimentación, habitación, transporte, comunicación y recreación. Es como el efecto de una bola de nieve que arropa lo sanitario y los impactos es en base a números y tiene un carácter acumulativo, porque hay que resolver problemas de salubridad.

En Venezuela, tanto los contratos de asistencia, técnica como de comercialización se caracterizan por su ambigüedad, escasa precisión y las posibilidades de ser interpretados en contra de los intereses nacionales y por la confiabilidad y secretos en que se manejan en los sectores públicos y privados.

Después de esta pandemia, hay que reformar al Estado en su aspecto económico y tildar de nulas las afirmaciones de los ricos contra los pobres y, librar una gran batalla para que cada sector social entienda su perfil ante los intereses del país, porque la arremetida hacia los países del Sur será fuerte y, la izquierda no supo reorganizar sus frentes de lucha sanitaria a pesar de la Misión Barrio Adentro y Tricolor, haciendo fortalecer a grupos de ciudadanos que los llamó colectivos, que ahora son sus adversarios porque ahora todo se traduce en enfermedades, pandemias y fuerza financiera.

No es una trivialidad: vivimos en unos tiempos en que no debemos dejarle ni un resquicio a la mentira. Solzhenitsin cimentó toda su crítica al imperio soviético en el humilde compromiso personal de no mentir en nada. Estoy convencido de que George Orwell habría entendido este segundo motivo para encender la barbacoa.

El Mando Único está cumpliendo las mejores fantasías distópicas. De momento, han reconvertido el Estado de las Autonomías en un grupo de presidentes para charlotear en videoconferencias y darles las órdenes oportunas. En las ruedas de prensa, venga a manipular y a salir militares, policías uniformados y guardias civiles, mientras los de Podemos critican que el rey Felipe VI vista uniforme militar. ¿Acaso no dice Pedro Sánchez, en todas sus charlas a lo Queipo de Llano, que estamos en una guerra? Cualquier día matará a un mosquito a cañonazos en la Moncloa.

Y, además, que el movimiento nacional se demuestra andando. Esa Ley Mordaza, que tanto criticaron, y que iban a derogar, mira cómo la ponen en práctica. Han prohibido las libertades más básicas. Manuel Aragón, catedrático emérito de Derecho Constitucional, escribió un artículo en El País, donde explica que la declaración del estado de alarma "no permite, a su amparo, decretar, como se ha hecho, la suspensión generalizada del derecho de libertad de circulación y residencia de los españoles, medida que sólo puede adoptarse en el estado de excepción". Es decir, se puede pedir a los ciudadanos que se queden en casa, y nosotros cumplirlo por responsabilidad. Como en otros países europeos. Pero no se puede amenazar ni castigar.

Por ir de San Fernando a Cádiz te sancionan con unos multazos desproporcionados, que probablemente son ilegales, como ha advertido la Abogacía del Estado, y estudia el Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, que es socialista. La Policía se ha agrisado y se ha venido arriba, incluso ha entrado en iglesias de Cádiz y Granada a disolver; y la Guardia Civil rastrea en internet las críticas al Gobierno, según dijo un general, que al parecer no sabe lo que dice. Del fino bigotito hemos pasado a la coleta.

No estoy dando saltos en mis artículos, trato de reflejar la historia, Venezuela está ligada a los españoles porque nos colonizaron, detrás están los alemanes por lo de las compañías guipuzcoanas en nuestros puertos administrando la entrada de mercancía y la exportación de materia prima y más atrás el Vaticano, con sus obispos, Valencia, Puerto Cabello y Acarigua, tenían obispos, porque, eran administradores y una cuota eran para ellos, nadie nos perdonaba ni una multa, ¿ Pero? Porque somos dadores alegres, hemos sido neocolizados siempre, es un acontecer histórico.

Quien tenga afición a la lectura ni está encerrado ni está solo. Es un ser libre o está en el camino para serlo, para entender las cosas, porque sin conocimiento no hay libertad. Pasado mañana se celebra el día del libro. Una celebración rara, sin puestos, sin ferias, sin Premio Cervantes, sin bibliotecas, sin Sant Jordi, sin rosas, pero con muchas espinas. Este año y en esta situación, deberíamos celebrar como nunca el día del libro. La gente se ha aficionado a las series de televisión, a cocinar y a hacer deporte en casa, pero nada distrae ni nos mantiene más en forma que la literatura, la buena literatura se entiende.

La hambruna llega al pueblo con un nombre específico y el auto proclamado es uno de sus artífices

En este tiempo de restricción de libertades, de confinamientos físicos y mentales, de hecatombe económica, de tristeza infinita, sólo los libros nos pueden fortalecer y hacer llevadera la situación. En los libros podemos aprender la rebeldía necesaria para que no nos anule ni un virus ni un gobierno, pero también aprendemos la conformidad ante la vicisitudes pequeñas y grandes de la vida, ante la enfermedad. En los libros podemos comprobar que a lo largo de la historia han pasado muchas cosas y muy gordas y se ha salido de ellas con mejor o peor fortuna. Los libros nos mantienen despiertos ante los cantos de sirena que dicen protegernos y arrullarnos. En los libros aprendemos a querer de verdad, sin límites convencionales, nos correspondan o no. En los libros está la razón y la poesía de la vida, y la ternura y el humor, y la fe y la esperanza. En los libros están los otros a los que nunca podremos conocer. En los libros que a mí me gustan, claro. Sin libros somos más pequeños y vulnerables.

Sueño cada día con que llegue la tarde y haga un poco de sol para coger mi libro y escapar del silencio que me rodea, del tiempo detenido en el que estamos. Por fidelidad y amor a las librerías sigo leyendo en papel. No es ni por el olor, ni por romanticismo, ni por afán de posesión (muchos de mis libros están prestados o perdidos). Quiero que sigan existiendo las librerías y que me sigan cuidando. Hay que proteger esos reductos civilizados que nos hacen la vida llevadera.

El hecho de que en España se hayan mantenido las librerías cerradas durante el confinamiento, los niños y los viejos en casa y los perros paseándose, dice mucho del desorden mental que tenemos, de la extraña manera que tienen de protegernos. Menos mal que en los libros también se aprende la resistencia.

Cuando ya creíamos estar curados de espanto, Sanidad ordenó retirar 140.000 mascarillas defectuosas, que usaron los sanitarios durante semanas. No es broma. Las batas de fabricación casera que utilizan en los hospitales no están mucho mejor. "Nos envían a la batalla con fusiles malos", se lamentaba un profesional. Pero algunos, desde el puente de mando, alejados de la zona Covid, sugieren que no pasa nada: tranquilos, pronto os haremos los test. En lugar de limitarse a trasladar los avances y comentar las decisiones que se adoptan para frenar la pandemia -admitiendo las dificultades y carencias-

Las crisis no vienen para quedarse. Podrá parecer una obviedad, o quizás una afirmación excesivamente optimista, especialmente estos días en los que nuestra preocupación está en el impacto sanitario del coronavirus, y muy especialmente en lo más preciado que tenemos: la vida y la salud de las personas.

A pesar de la crudeza de estos días, de la acelerada coyuntura de cambios en nuestra, a veces, cómoda realidad, las llamadas “zonas de confort”, sabemos que tenemos una obligación a futuro, espero que cuanto antes: levantarnos, superar esta inestabilidad y llevar a cabo una verdadera revolución, no de boquilla, sino de cambios para superar la situación.

Encontrar una nueva normalidad, distinta seguramente a la que estábamos disfrutando. Con nuevos roles sociales y globales, con nuevos planteamientos personales y vitales. Con ánimo y determinación.

Un escenario pandémico, en el que, día a día, nos enfrentamos a la dura realidad de la pérdida de miles de vidas humanas. Irremplazables. Y al mismo tiempo, desde la esperanza en la evolución positiva de enfermos afectados y las muestras de solidaridad y colaboración puestas en marcha desde todos los ámbitos.

Pero, el ´pueblo no puede llevar la carga en las disputas del sistema financiero mundial y, menos sus pésimos salarios agotarlos en una mercadería ante un ente gobernante ineficiente.

Un jaque en toda regla, pero no un jaque mate, que nos ha obligado a tomar decisiones sin un manual previo. y, por lo tanto, no todas acertadas ni suficientemente armonizadas. pero sí con un elemento de una enorme fortaleza: la unidad, el consenso, el seguimiento de las medidas adoptadas. con una postura firme, todos a una contra el virus. en primera línea de batalla, o en la retaguardia de nuestros hogares, impidiendo su propagación. y un presidente que ha dado la cara para protagonizar una nueva historia en esta nueva era que apenas comienza. ya están cumplidos los cien años de esa vieja era.

La unidad, acción común, afán de superación, constancia y responsabilidad, deberán seguir siendo los mecanismos, imprescindibles, de engrase de nuestra sociedad. Con ellos daremos la vuelta a la partida. Y, junto a todos los anteriores, la capacidad de anticipación para acertar en las medidas. Evaluar, aprender de la experiencia, sacar conclusiones y protegernos para el futuro.

A lo largo de estas semanas nos hemos adaptado, en la medida de lo posible, a una situación sobrevenida. Caída de la demanda, decreto de cierre de actividades no esenciales, adopción de medidas de protección de nuestras plantillas, teletrabajo, preparación de expedientes de regulación para intentar congelar la actividad hasta que remita la crisis sanitaria, y un largo etcétera de casuísticas.

El duro dato de desempleo de marzo necesita la adopción de medidas extraordinarias. Orientadas a planes de reactivación bajo premisas de flexibilidad. Solo las empresas, si reciben estímulos adecuados, podrán mantener y volver a crear empleo de manera sostenible. En cantidad y calidad.

Debemos prepararnos para mejorar el contexto económico, ahora incierto, pero creciente cuando finalicen las medidas de hibernación social y de actividad productiva.

Habrá que ampliar las medidas económicas, abarcando situaciones muy concretas. Poniendo foco en lo micro, las pequeñas empresas y autónomos, los más vulnerables de esta crisis. Más que nunca se necesita el respaldo de las instituciones públicas, de manera eficaz y coordinada. Apuntando alto, a la esperada V, o a la más realista U de corto recorrido en la parte baja.

En primera instancia, liquidez a corto plazo para volver arrancar con fuerza. Pero después otras muchas medidas para que el motor de la economía recobre brío.

Si las medidas no son eficaces, las empresas rentables no podrán superar este KO temporal, convirtiendo este problema coyuntural en permanente.

Pedimos, reclamamos, sentido común, serenidad, unidad, apostar por quienes tenemos la experiencia, normas orientadas al crecimiento, confianza, agilidad, adaptabilidad…

Las empresas son un activo fundamental en nuestro modelo de sociedad que están dando muestras de su compromiso. Apostemos por ellas para superar esta crisis.

Mal que nos pese, estamos llamados toda la especie a sentirnos familia, con diversos latidos, pero con un solo corazón, donde nadie se sienta esclavo de nadie, sino parte de un todo armónico, que se hace más camino que caminante. Sin duda, tenemos que despojarnos de nuestros egoísmos, tratando de ser humanitarios unos con otros, respetuosos con toda vida, considerados hacia todo pensamiento que, como tal, debe estar libre de cargas para que se enraíce honestamente en una auténtica semilla de acción. Vivir no es solo estar, es ser y también obrar, convivir y dejar respirar. Ojalá que cuando hagamos ese recuento de lo vivido, ahora puede ser un instante fructífero para forjarlo, descubramos que hacerlo con decencia y en coherencia con lo que solemos predicar, ha sido nuestra brújula cada amanecer. Al fin y al cabo, ¿por qué conformarnos con vegetar siempre de rodillas y no levantar la vista cuando en verdad sentimos el deseo de alzar vuelo? Son, precisamente, estos sueños los que nos dan vida; pues, no le pongamos cadenas a la aurora. Permítannos poner en práctica la cátedra viviente.

El dinero llamado dólar tiene amigotes en el gobierno y fuera de él, sin importar el pueblo

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1579 noticias)
Visitas:
6962
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.