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Ser bachiller

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27/01/2020 00:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Cuáles eran las circunstancias familiares, sociales, vecinales, educativas, afectivas de Emily? Un suicidio es inducido por un entorno, no por uno o dos exámenes desfavorables

Una niña se quitó la vida tras fracasar en un examen. Así lo dijeron sus padres a la prensa. Se trata de una joven de Pillaro, una pequeña ciudad interandina en la conurbación ambateña. Tenía 18 años, se llamaba Evelyn y quería estudiar psicología. Sufrió de depresión con la noticia de los resultados. Apenas dejaba la adolescencia y entraba a la juventud. La esperaba una prometedora vida y flaqueó.

La Secretaria de Educación Superior convoca periódicamente al acceso a la universidad pública. Así cierra el proceso formativo en la educación intermedia, asigna una de las notas de graduación, permite ganar un cupo a una universidad pública o una beca de financiamiento estatal. El instrumento pedagógico se llama “Ser Bachiller”.

Esta muerte por suicidio es una tragedia social. Desnuda de pies a cabeza a una sociedad descompuesta por sus exclusiones, un sistema de educación ineficiente y un tejido familiar lastimado por la falta de oportunidades negadas por el deplorable estado de la economía pública. 

La depresión es un trastorno de diagnóstico psiquiátrico caracterizado por infelicidad y culpabilidad provocadoras de una incapacidad paralizante. La depresión es una enfermedad seria que debe ser tratada clínicamente para evitar una tragedia. El suicidio es la más grave de las manifestaciones de la depresión.

Es intuitivo que la estudiante víctima de esta tragedia no decidió quitarse la vida por un examen, lo pudo haber hecho dominada por un conjunto de circunstancias intensamente tormentosas que tuvo que experimentar en una sociedad corrompida, en un sistema de educación que tiende a la deshumanización y un entorno familiar sometido a inequidades, marginación y rechazo. Su único consuelo a este infierno podría haber sido tener una carrera. Pero frente al fracaso optó por el suicidio.

Ojala los políticos que han manoseado este tema guarden algo de respeto. Todos quedaron al descubierto frente a una sociedad a la que no entienden

¿Cuáles eran las circunstancias familiares, sociales, vecinales, educativas, afectivas de Emily? ¿Cuáles eran sus logros, anhelos, tristezas, frustraciones? ¿Cuáles eran sus oportunidades, posibilidades, aptitudes? Un suicidio es inducido por un entorno, no por uno o dos exámenes desfavorables.  

¿Acaso hemos pensado sobre cuáles eran las tristezas de una joven como esta, víctima de sus propias circunstancias? Pero lo más atroz son las promesas de los aspirantes a candidatos para las próximas elecciones y otros políticos que pisotean el dolor de una familia entera y aprovechan esta desgracia para levantar su plataforma electoral, discursos, discusiones y reivindicaciones. Son una vergüenza.

El dilema del acceso a la educación secundaria o universitaria no se resuelve solo levantando edificios, creando más plazas o eliminando exámenes. Un sistema de educación integral planifica el bienestar de sus educandos, profesores, gestores y administrativos. Se inspira en la dignidad del ser humano y en la búsqueda de una identidad personal comunicada armoniosamente con su comunidad, sociedad y naturaleza en un constante intercambio de integración y colaboración. Una ciudadanía integral emergida en este entorno será capaz de crear emprendimientos y empleos privados, dirigir correctamente los destinos públicos, aportar notablemente en sus sociedades y experimentar una vida que busca la plenitud. Una sociedad que no tiene esto tiende a la depresión.   

Emily falleció dejando desolada a su familia y amigos. Su recuerdo y el de muchos adolescentes y jóvenes que se han quitado la vida empujados por distintas frustraciones personales debe convertirse en una alerta social. La depresión y el suicidio deben prevenirse en el seno de las familias y en todo el sistema de educación. Las escuelas, colegios y universidades, sean públicas o privadas, deben asistir a sus estudiantes en su entornos y orientar sus necesidades emocionales.

Ojala los políticos que han manoseado este tema guarden algo de respeto. Algunos ostentan cargos, otros los ostentaron y los últimos son aspirantes a dignatarios. Todos quedaron al descubierto frente a una sociedad a la que no entienden y que cuyas complejidades rebasan la frivolidad de una obra pública sin destino, de una clase política sin alma y de una sociedad que tambalea entre la desesperanza y el desinterés.

El dilema del acceso a la educación secundaria o universitaria no se resuelve solo levantando edificios, creando más plazas o eliminando exámenes

@ghidalgoandrade

 


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (332 noticias)
Visitas:
809
Tipo:
Opinión
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