Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Gabriel Hidalgo Andrade escriba una noticia?

Sed de venganza

08/06/2016 11:08 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En la fantasía correísta todos los críticos son traidores. Todos quieren vengarse. Por eso insisten en su teoría de que una nueva época para la política en Ecuador es imposible sin ellos

El presidente Correa parafraseó a su secretario de educación superior. Ambos aseguran que cualquier ajeno al correísmo quiere hacerse del poder para buscar vengarse de ellos. Así cualquier adversario, cualquier propuesta política, cualquier forma de participación electoral, afín o disímil, que opere al margen de su control es invariablemente opositora, y por tanto toda oposición busca el poder para vengarse del correísmo.

“No vemos las cosas como son, sino como somos” dice el psicólogo hindú Jiddu Krishnamurti. El correísmo no hace más que definirse de cuerpo entero cada vez que levanta su dedo acusador. Ellos no ven las cosas como son; ven las cosas como ellos son.

El correísmo es autoreflectivo, su autopoyesis consiste en escupir al cielo e insultar mirando al espejo. Mientras ellos son la patria, la alegría y el progreso, todo lo que está por fuera de ellos encarnan la venganza, la traición y el despilfarro. Ellos son lo que dicen de los demás.  

La autopoyesis es el sistema capaz de reproducirse y mantenerse por sí mismo. Por analogía, el correísmo es el sistema que ha conseguido reproducirse y mantenerse hasta hace poco por el uso continuado y repetitivo de una narrativa copada de odios, venganzas y resentimientos. En el correísmo siempre tiene que haber un enemigo enfrentado a una comunidad política homogénea y disciplinada en una fe ideológica, gobernada por un mesías inapelable dispuesto a martirizarse por la patria, y que se alimenta del culto a su descollante liderazgo que jamás se equivoca.

El correísmo es una ameba que se reproduce así misma. Su alimento es el mito de una lucha entre ellos y “los otros”. Ahora esos otros, que son un bloque compacto de traidores que buscan el poder indefectiblemente para vengarse por haberlo perdido. Los otros, los no-correístas, quieren conseguir triunfar en las próximas elecciones para volver a un estado de cosas donde los pobres no tenían oportunidad de dejar der ser pobres y donde la redistribución de la riqueza era una prohibición a favor de la acumulación en los ricos de siempre. Nada dicen de los nuevos ricos correistas o de los nuevos pobres por el correísmo.  

En su narrativa ideológica no hay cabida para las interpretaciones plurales. Las oposiciones y otras opciones políticas no buscan colaborar en la transparencia pública, en un nuevo gobierno que incluya a los vulnerables o en una patria sin inequidades. No quieren reinstitucionalizar la democracia, no quieren reorganizar las cuentas públicas, no quieren más derechos para los necesitados. No. Los otros son, como ellos, una masa compacta y antagónica.

El correísmo es una ameba que se reproduce así misma. Su alimento es el mito de una lucha entre ellos y “los otros”

“Si ellos son la Patria,  yo soy extranjero”, dice la canción “botas locas” de Sui Generis, escrita en 1974 en referencia a la Triple A, la organización parapolicial y terrorista de extrema derecha peronista en la Argentina que asesinó a artistas, intelectuales y políticos de izquierda. Hoy el “asesinato” no es físico, es moral, es reputacional. La estrategia de los gobiernos autoritarios es descalificar a sus contradictores políticos. Todos, sin distingo, son llevados al banquillo de los acusados sin investigación de ninguna naturaleza y son censurados por vínculos inverosímiles con potencias extranjeras o con agencias de espías internacionales.

TeleSur, la cadena chavista financiada con impuestos de los países bolivarianos, en estos días, se encuentra en una apasionada campaña de desprestigio de los principales críticos al correísmo por desvelar graves denuncias de corrupción en contra del gobierno del presidente Correa.

Los críticos al correísmo, por su militancia en contra de la corrupción, inmediatamente fueron descalificados. En la fantasía correísta todos los críticos son traidores. Todos quieren vengarse. Por eso insisten en su teoría de que una nueva época para la política en Ecuador es imposible sin ellos. Ellos son la patria y lo demás son, invariablemente, son la antipatria. Cualquier opción política por fuera del correísmo, para René Ramírez, supone necesariamente un deseo de venganza. Lo mismo ha dicho el presidente Rafael Correa añadiendo que la retorcida conspiración provendría, en todo caso, de la derecha.

Si ellos son la patria, el progresismo y la izquierda, por supuesto todo lo demás encarnará la traición, el retraso y la derecha más recalcitrante. Bajo esta filosofía no hay opciones intermedias, cooperación o dialogo entre fuerzas políticas.  

El siguiente capítulo de este cuento será la mentira de la guerra económica. Como en Venezuela, en Ecuador querrán culpar a otros de sus torpes decisiones. Y cualquier intento de fiscalizar las decisiones mal adoptadas será un intento para saciar esta “sed de venganza”.  

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (194 noticias)
Visitas:
1073
Tipo:
Opinión
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.