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No te rindas! Solo estás echando raices!

21/09/2009 22:57 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Fascinación y armonía versus flexibilidad y fortaleza

        

Hoy en mi cabeza estuvo dando vueltas esta historia que hace tiempo atrás, alguien me la hizo llegar. No conozco quién la escribió, pero ciertamente vale la pena que todos la leamos y nos animemos a echar para adelante!

Cuenta la historia que un día un hombre decidió darse por vencido... renunció a su trabajo, a su relación, a su espiritualidad... quería renuncia a la vida misma. Fue hasta el bosque para tener su última charla con Dios. "Dios" dijo él. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta le sorprendió…"Mira a tu alrededor", le dijo pacientemente Dios. "Ves el helecho y el bambú?" "Sí", respondío."Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Mas Yo no renuncié al bambú. En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero Yo no renuncié al bambú." Dijo Dios. "En el tercer año, aun no salió nada de la semilla de bambú. Pero Yo no renuncié." "En el cuarto año, nuevamente, no salió nada de la semilla de bambú. Mas Yo no renuncié. Luego en el quinto año, un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente pequeño e insignificante. Pero solo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar. " Le dijo Dios. "¿Sabías, mi niño, que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?. Nunca renuncié al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros" Le dijo Dios. "El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos hacían del bosque un lugar hermoso".

"Tu tiempo vendrá" Dijo Dios. "Crecerás muy alto!" "Qué tan alto debo crecer?" Pregunto el hombre. "¿Qué tan alto crecerá el bambú?" En respuesta preguntó Dios. "¿Tan alto como pueda?" Dijo el hombre. "Sí!" Continuó Dios. "Dame gloria al crecer tan alto como puedas!" terminó diciendo. El hombre regreso del bosque con una lección de vida que lo acompañaría por siempre.

Pero solo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir

Dios nunca renunciará a ti, así es que tú tampoco puedes renunciar. Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos, te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. No te rindas!!

La felicidad te mantiene dulce; los intentos te mantienen fuerte; las penas te mantienen humano; las caídas te mantienen humilde; el éxito te mantiene brillante; pero solo Dios te mantiene andando!!

No cabe duda de que quien escribió esta historia, sabía muy bien de lo que estaba hablando. Mientras el helecho representa la fascinación y la armonía, el bambú representa la flexibilidad y la fortaleza. Mientras el primero sirve de forraje para evita la erosión del suelo, el otro sirve para la edificación de viviendas, instrumentos, papel y aun sirve como alimento. Lo mismo sucede con los seres humanos; mientras más les ha costado crecer, más utilidad brindarán a quienes los rodean. Mientras más largo el proceso, más flexibilidad con las circunstancias de la vida, pero más fortaleza para enfrentarlas.

Que harás entonces con esta historia? La guardarás o la compartirás con otros? Serás un helecho o estarás agradecido con Dios por haberte hecho un bambú?

          


Sobre esta noticia

Autor:
Susy De Gordon (25 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Usuario anónimo (22/09/2009)

Al pensar en el bambú..... imagino esa tierra... sin ningún índice de brote. Muchos miran así a aquellos que quizás están ahí...... viviendo... creciendo en silencio. Pero, que, en realidad están siendo tratados por Dios, quien en su amor infinito los sostiene, los nutre, limpia sus raíces... y aunque no lo parezca ... un día... solo Dios sabe cuándo.. tomarán la forma de un hermoso árbol... o de una flor..

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Susy De Gordon (22/09/2009)

Hermoso comentario! Gracias por leer este artículo.