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Revocar a Moreno

09/05/2018 23:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pero el presidente Moreno se adelantó y dejó sin partido a los auténticos traidores que se preparan para pedir la revocatoria a nombre de una sociedad que los repudia y bajo los hechos que siempre supieron que se cumplirían

Revocar el mandato del presidente Lenín Moreno es uno de los ases bajo la manga del correismo. Lo sabían desde que se planteara su candidatura a la presidencia y han guardado esa posibilidad desde entonces. No contaban con que Moreno se quedaría con su partido político y esa es su primera dificultad logística. Por eso los correistas están tan desesperados con inscribir una nueva organización política. Como ya no pudieron vestir de socialismo a Eloy Alfaro, principal figura de la reforma liberal en Ecuador durante la segunda década del siglo XX, entonces recurrieron a un nombre más genérico, vaciado de contenido ideológico, que es su sitio de mayor inopia conceptual.

Después de la reforma del Estado de diciembre de 2015, el actual riesgo de revocatoria del presidente Moreno sería uno de los fraudes mejor montados del correismo. En una primera etapa de la estafa, el aparato de propaganda público, en manos del entonces presidente Rafael Correa, vendió la imagen de la estabilidad institucional, de la bonanza económica y de la mesa servida. En una siguiente etapa, un sucesor suyo heredaría el desastre económico que ocultaría con mayor endeudamiento para mantener en calma las aguas de la especulación. Cuando la crisis explotara, en un tercer y último momento, volvería el mesías para hacerse cargo del desastre y presentarse como el ungido de la patria para concluir la misión salvífica de convertirnos en un paraíso socialista como Cuba, Nicaragua o Venezuela.

Pero el tiro les salió por la culata y el presidente Moreno rechazó el papel de títere de la revolución. Entonces el actual primer mandatario tuvo que aceptar lo impensable: que el techo del endeudamiento sobrepasó el límite legal, que Correa hipotecó el país a los acreedores internacionales, que cada institución pública en donde los revolucionarios metieron sus garras está contaminada del cáncer de la corrupción y que el cuento de la mesa servida resultó en una estafa.

Después del derroche de toda una década el dinero disponible en las arcas públicas sería insuficiente para financiar la conclusión de las obras pendientes

Desde entonces el presidente Moreno duerme con sus enemigos. En cada ministerio, viceministerio, subsecretaria, dirección provincial y gobernación hay algunos clientes agradecidos con el correato que esperan a que su mesías vuelva para seguir disfrutando del festín derrochador.  Lo mismo puede decirse de muchos contratistas, consultores y proveedores que levantaron obscenas fortunas de la noche a la mañana y que añoran con el retorno de los sobornos y del despilfarro público. Cada uno de estos clientes aportaría con decenas de firmas, y con recursos para recogerlas, e inscribir al nuevo partido de la revolución tanto como para buscar la revocatoria del presidente Moreno.  Por eso es urgente expulsar a los pipones que bloquean el desempeño institucional.

Los principales líderes del correismo planearon esto desde su inicio. Sabían bien que después del derroche de toda una década, el dinero disponible en las arcas públicas sería insuficiente para financiar la conclusión de las obras pendientes, para levantar las edificaciones ofrecidas, para agrandar el tamaño del estado y crear más empleos públicos, para subsidiar nuevas bonificaciones y para fabricar la sensación de una bonanza ficticia. Aun si Jorge Glas se hubiera hecho cargo del poder presidencial habría sido imposible sostener esta mentira. Ahora se entiende mejor porque era urgente separarlo del poder: para detener la posibilidad de que un golpe de estado se urdiera con la única finalidad de defender esta mentira.

El presidente Rafael Correa y su equipo sabían que Moreno tropezaría con la catastrófica brecha fiscal dejada, que le resultaría difícil gobernar tras la traición de una parte de su bloque partidario y que era imposible cumplir con sus ofertas de campaña en esas condiciones. Entonces Alianza País desconocería la autoridad del presidente Moreno, negaría sus atribuciones constitucionales, e iniciaría el proceso de recolección de firmas para revocarlo utilizando toda su infraestructura partidaria y burocrática instalada en cada parroquia, cantón y provincia del país entero. Pero el presidente Moreno se adelantó y dejó sin partido a los auténticos traidores que se preparan para pedir la revocatoria a nombre de una sociedad que los repudia y bajo los hechos que siempre supieron que se cumplirían.

Pero el tiro les salió por la culata y el presidente Moreno rechazó el papel de títere de la revolución. Entonces el actual primer mandatario tuvo que aceptar lo impensable

Con esos amigos, para qué enemigos, señor presidente. Deshágase cuanto antes de esas malas compañías.

@ghidalgoandrade

   


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (289 noticias)
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Opinión
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