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Jónathan CodenaMiembro desde: 24/07/17

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24/07/2017

La delincuencia es uno de los temas que más preocupa a la sociedad actual, debido al aumento del número de delincuentes, mismos que desarrollan nuevos mecanismos para cometer delitos

 

La ciudad de Quito no es una excepción dentro del panorama nacional y mundial de inseguridad ciudadana en vista de la proliferación de delitos considerados comunes, tales como: robo, hurto, asalto, estafa, robo de vehículos, secuestro de personas, así como el narcotráfico y sus secuelas.

El jurista Marco Yaulema, establece que la infracción dentro del ámbito penal implica una violación a una normativa. Además, la infracción puede ser entendida como delito, cuando el acto cometido es grave, cuya pena es mayor a treinta días y contravención, si es menor a este período, al ser considerados como acciones leves.

Yaulema menciona que el hurto, es aquella acción que, sin ejercer violencia, amenaza o intimidación, una persona o un grupo de personas, se apoderan ilegítimamente de los objetos de otros. “Normalmente esto ocurre en los transportes públicos, y más aún en las aglomeraciones. Estos delitos se diferencian de los robos, en que los perpetradores ejercen métodos violentos contra otras personas para apoderarse de los bienes. En los hurtos, en cambio, prevalece la destreza”.

Así mismo, el artículo 209 del Código Integral Penal (COIP), con relación a la contravención de hurto señala que “en caso que lo hurtado no supere el 50% de un salario básico unificado de trabajo, la persona será sancionada con una pena privativa de libertad de 15 a 30 días, para determinación de la infracción se considerará el valor del objeto al momento del apoderamiento”.

Mencionado artículo, para Yaulema, coloca al infractor en una situación de protección, “muchos de los afectados no acuden a denunciar, debido a que el objeto no representa económicamente, con relación al gasto de papeleos. Además, la gente cree que el denunciar no servirá para nada, que perderá su tiempo”. No obstante, enfatiza que la proliferación de hurtos en la urbe responde a una evidente crisis económica por la cual el país atraviesa.

Marco Yaulema sugiere que las políticas sobre seguridad ciudadana deben ser evaluadas desde la perspectiva del respeto y garantía de los derechos humanos.

Edison Gavilanes, es miembro activo de la Policía Nacional y está a cargo de la Unidad de Policía Comunitaria de la Ciudadela Yaguachi. Para él la seguridad es un derecho, pero resulta difícil cumplirlo sin el personal completo. “Por lo general, el personal lo componen tres policías, dos patrullan y uno permanece en la base, pero ahora existe deficiencia, por lo que la UPC de la Ciudadela Yaguachi permanece cerrada. No hay muchos policías”.

Sumado a esto, el índice delictivo ha aumentado en los últimos cinco años: “la delincuencia cada año evoluciona, aparecen nuevos métodos delictivos. El corredor Sur- Occidental es un ejemplo, hace cinco años, variaba la delincuencia dentro de este tipo de transporte, pero hoy es común que se registren sustracciones a diario”, expresa Gavilanes.

La Policía Nacional ha conseguido determinar dos horarios de concurrencia de actos delictivos. “Se registran más en las horas pico, en la tarde de 12:00 a 14:00 horas y de 17:30 a 20:00 horas, en la noche”, añade Gavilanes. Ante ello, la Policía ha tomado como medidas, el resguardo de los usuarios, mediante la presencia de motocicletas a las afueras de las estaciones más vulnerables.

El corredor Sur- Occidental de la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros de Quito (EPMTPQ) inició sus operaciones en mayo del 2012. De acuerdo a Javier Aguirre, encargado del Departamento de Comunicación de la EPMTPQ, cada día se movilizan cerca de 236 mil personas, y el corredor forma parte del sistema integrado junto con la troncal Sur Oriental-Ecovía y el Trolebús.

El Corredor Sur -  Occidental recorre un trayecto de 14 kilómetros entre Quitumbe y el Seminario Mayor, en el que existen 22 paradas. El servicio cubre un horario de atención desde las 05:00 hasta las 23:00 horas.

Además, este transporte público, está compuesto por cinco rutas alimentadoras, diecisiete ramales que articulan a sectores de la ciudad como Chillogallo, Santa Rosa, La Merced, San Francisco, la Mena 2, Las Casas, Santa Bárbara, Chilibulo, La Magdalena, entre otros.

“En total el Corredor Sur- Occidental cuenta con una terminal (Quitumbe) y veintiún paradas. Para atender la demanda de pasajeros, el corredor cuenta con una flota de trescientos buses tipo, y más un bus de reserva”, comenta Aguirre.

Sin embargo, Aguirre coincide con Gavilanes al mencionar que en los últimos años el índice delictivo se ha concentrado principalmente en las líneas del corredor Sur-Occidental. “Actualmente, los usuarios son violentados, con el hurto de sus pertenencias. Nosotros como Empresa Pública Metropolitana de Transporte, contamos con guardias de la empresa privada dentro de cada estación. Nos manejamos con dos guardias, uno resguarda la entrada principal y el otro, la posterior”, señala.

La Policía Nacional, según Gavilanes, podría contar con la posibilidad de ingresar al interior de las paradas, “pero como policías debemos garantizar la seguridad en otro tipo de espacios como las ciudadelas, es decir, los miembros de la Policía, no pueden permanecer solo ahí, dependiendo de la extensión del sector, nosotros patrullamos”, expresa.

María Dolores Ortiz, ha sido víctima del hampa, en los últimos meses. Ella necesariamente debe tomar el Corredor Sur- Occidental, línea R21, debido a que este autobús circula a dos cuadras de su trabajo. Ortiz comenta que la inseguridad dentro de estos transportes es constante. “Es la tercera vez que me sustraen mi teléfono celular, la primera fue porque me tomaron desprevenida, la segunda me lo sacaron del bolsillo del pantalón y la tercera, me arrancharon la cartera entera, todas en las paradas de San Roque y El Tejar”.

Junto con los usuarios del Corredor Sur- Occidental, son los comerciantes, el otro grupo, de los afectados por la delincuencia, así lo corrobora Blanca Loza, vendedora de dulces. “La gente nos tacha de alcahuetes. En mi caso yo trabajo decentemente y gracias a ello trato de sacar adelante a mi familia. Incluso los guardias quieren que nosotros les ayudemos, yo trato de precautelar a los pasajeros, y más aún si el bus  está por llegar a San Roque y El Tejar”.

Blanca ha presenciado en reiteradas ocasiones el hurto de objetos personales, “no respetan si el pasajero es niño o joven, si está embarazada o no, les arranchan maletas, carteras, y celulares principalmente. Una vez en San Roque le aplastó el bus a un joven la cabeza, antes se colgaban y se escondían por unos tubos y se metían por las ventanas de los buses”, menciona Loza.

Blanca Loza recorre a diario las estaciones de la línea de buses Corredor Sur-Occidental, de La Magdalena, Mascota, Los Dos Puentes, San Diego, San Roque y El Tejar. Pero para ella, los hurtos son más frecuentes entre el tramo que comprende San Roque- El Tejar.

La comerciante aduce que este tipo de actos tienen que ver con problemas económicos. “Quizás lo hacen por necesidad, pero preferible me busco un trabajo y me gano dinero decentemente, aunque poco, pero no ando ni corrida, ni asustada, ni causando daño a los demás”, piensa Blanca.

Por su parte, José Cajilema, conductor del Corredor Sur- Occidental, línea R21, considera que los pasajeros tienen parte de culpa, “la mayoría de los hurtos son por irresponsabilidad de las personas, no es un secreto que la delincuencia es pan de todos días en estos buses, pero a pesar de ello, los usuarios exhiben sus pertenecías. Ahí, ya no es culpa”.

El Distrito de Policía Eugenio Espejo comprende un mayor número de población flotante (contingente demográfico), con relación a las demás dependencias que componen el Distrito Metropolitano de Quito. Además, de acuerdo al comandante del mismo, Jorge Urresta, la zona cubre alrededor de veintidós universidades, acto que vuelve a mencionado sector, junto con San Roque y El Tejar, en otro de los vulnerables en toda la capital.

La Policía Nacional trabaja en tres ejes: el preventivo, investigativo e inteligencia, ejes que para Urresta les ha demandado la creación de unidades antinarcóticos, unidades de prevención contra la violencia intrafamiliar y de inteligencia.

El Departamento de Análisis de la Información (DAID), es una de las unidades de inteligencia y maneja de acuerdo a las denuncias presentadas en la Fiscalía, una herramienta policial y tecnológica denominada David, herramienta que además facilita estadísticas sobre la evolución del delito dentro de los sectores que componen la ciudad de Quito. Es sobre este estudio, que la Policía Nacional determina estrategias.

Así mismo, los policías en conjunto con las autoridades del Ministerio del Interior, manejan el Cuadro de Mando Integral, mismo que se compone por siete indicadores dentro del delito de hurto como: el hurto a personas, domicilios, unidades económicas, autos, motocicletas, bienes o partes de vehículos, mientras que por el delito de muertes violentas: femicidio, sicariato, homicidio y asesinato.

Para Jorge Urresta, el estudio realizado sobre percepción de inseguridad demuestra que el Corredor Sur- Occidental es uno de los más inseguros en Quito, “dentro de los corredores existe la modalidad de arranchadores, modalidad que forma parte del indicador del hurto a personas, cuando el delincuente aprovecha que hay multitud para extraer los bienes de las personas”, comenta.

El Distrito de Policía Eugenio Espejo cuenta con un Departamento de Comunicación Estratégica, misma que se encarga de proponer estrategias para intentar reducir el impacto de los actos delictivos en la ciudadanía.

Por lo que, el Distrito de Policía Eugenio Espejo ha identificado el tipo de personas más vulnerables, los estudiantes, así como las paradas con mayor índice delictivo, en este caso las paradas de San Roque y El Tejar.

Además, expresa Urresta: “hemos incorporado en los sectores más peligrosos las cámaras ECU- 911, así como la presencia policial en horas de mayor concentración de personas, alrededor de las paradas del corredor y sobretodo hemos realizado campañas preventivas, dado que muchos de los hurtos se deben a la irresponsabilidad”.

A pesar de lo mencionado, Urresta es optimista, ya que el hurto durante el primer semestre de este año se ha reducido en un 17%, es decir, 1 618 eventos, esto a pesar de ser el indicador con mayor porcentaje dentro del Distrito Metropolitano de Quito.

En mayo del 2013, el control del tránsito en Quito fue asumido por el Municipio, por ello se crearon instituciones como la Agencia Metropolitana de Tránsito de Quito (AMTQ), Policía Metropolitana y Cuerpo de Bomberos. La Policía Metropolitana difiere de la Nacional, pues sus funciones versan sobre el cuidado del espacio público, el ambiente, el turismo, así como el apoyar a la Seguridad y Convivencia Ciudadana en el DMQ.

Sin embargo, para Patricio Pilca, catedrático universitario, “la labor de la Policía Metropolitana se ha centrado más en el decomiso de mercadería de comerciantes informales, además, el número de agentes para el control del espacio público en varios sectores de la capital, ha incrementado”. Pilca argumenta que esto responde a la petición de moradores y comerciantes regularizados, que ven afectados sus negocios por el incremento de ventas informales.

Actualmente, la Agencia Metropolitana de Tránsito de Quito (AMTQ), realiza controles a vehículos que transportan a pasajeros de forma ilegal. Los operativos incluyen a las unidades de Uber y Cabify.

Por su parte, Andrés Reinoso, agente de tránsito, explica que su trabajo consiste en la canalización del tráfico vehicular y seguridad vial, “nos encargamos de facilitar el cruce peatonal, asegurarnos que la gente pase por la línea cebra, haga uso de puentes peatonales, etc”.  Reinoso comenta que su trabajo como agente de tránsito no le faculta la detención de delincuentes, pero como ente del orden, él tiene la potestad de intervenir hasta que un miembro de la Policía Nacional se haga cargo.

Mientras que, Edwin Pilatasig, comandante de la Estación de Bomberos No.6 Cabo Pablo Ledezma, considera que la seguridad que los bomberos garantizan a la ciudadanía tiene que ver con el área de rescate, salvamentos, incendios forestales, derrame de materiales peligrosos y emergencias en accidentes de tránsito.

Es así que, sus estrategias se enfocan más en la prevención de incendios forestales, desarrollando nuevas técnicas y tácticas, “nuestra labor consiste en el cuidado y la protección de las personas, mediante el apagar incendios o evitando la aparición o propagación del fuego, pero sobretodo, en salvar las vidas, por eso también asistimos en accidentes”, menciona Pilatasig. Empero, de presenciar algún acto delictivo, el cuerpo de bomberos únicamente puede notificar a la Policía Nacional, mediante el ECU-911.

Así mismo, considera que el número de bomberos es menor con relación a los policías, pues éstos últimos deben ser proporcionales con relación una cantidad de personas que habitan en un determinado espacio geográfico.

“La remuneración económica que recibe un agente del orden no es equivalente, pues nos vemos obligados a arriesgar la vida”. Edwin Pilatasig

La seguridad en el Ecuador tiene cambios de forma, pero no de fondo, el Estado en general evidencia una carencia de dinero, es notoria la falta de un mayor número de personal, pero se denota que no existe presupuesto por parte del Estado. No obstante, el incrementar más cárceles y policías, no es la solución.

Por otra parte, los avances en materia legislativa, desde el punto de vista jurista y académico son indudables, ya que, existe una tipificación más adecuada, desde la cual se pueda comprender y juzgar a partir de una categoría de delito determinada, aunque Pilca enfatiza en la necesidad de normativas menos restrictivas y que garanticen más libertades.

Del mismo modo, se debe tomar en cuenta las innovaciones que ha venido realizando la Policía Nacional, siendo el denominado botón de pánico, uno de los mayores logros en lo que a seguridad respecta. Sin embargo, todo proyecto, con el tiempo resulta insuficiente, por ello la Policía Nacional ha buscado otras alternativas, en este momento se está aplicando en chat comunitario, vía WhatsApp.

La delincuencia parecería ser una derivante o consecuencia de la falta de un estudio real sobre el transporte público, mismo que tome en cuenta una incidencia de carácter político, económico y social. Además, el tema del transporte púbico en Quito se constituye como un macro problema, pues es visible la monopolización de unidades de transporte por parte de pequeños dueños el transporte público.

Repensar el transporte público en su totalidad, debería ser una de las prioridades de las entidades competentes, ya que la solución no se presentará con la creación de nuevos sistemas de transporte, por el contario, éstos acentuarán más las problemáticas. Es necesario tomar medidas previas a la inauguración del Metro de Quito, medidas paulatinas, siendo el Metro, el último recurso empleado para mejorar la movilidad dentro de la urbe.

En agosto del año pasado, el ministro del Interior, José Serrano, hizo la entrega de 4 200 vehículos policiales a nivel nacional, con una inversión de 200 millones de dólares.  Pero la Policía Nacional aspira a que, a finales de este año, la cifra aumente.

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