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Gabriel Hidalgo AndradeMiembro desde: 27/08/09

Gabriel Hidalgo Andrade

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Hace 1h

Son los mismos que han mostrado la soberbia de una sociedad racista, clasista, miserable que no es capaz de mirar su racismo, clasismo y miserias por sentirse moralmente superior a los demás

La crisis que vive el Ecuador sacó lo peor de los ecuatorianos. Excesos, represión, destrucción y resentimientos. También esto último y eso será lo más difícil de reparar.

Es como si tuviéramos un pequeño dictadorzuelo en nuestro ser, desesperado por ser liberado. Entonces nadie puede señalar los errores de la dirigencia indígena por exponer a sus bases, a sus hijos y sus ancianos, porque ellos son así y hay que respetarlos, dicen.

Los niños de brazos, los infantes, los ancianos, y más vulnerables que no pueden valerse por sí mismos tienen que estar presentes en una zona de conflicto por orden de los dirigentes indígenas porque esa es una tradición que todos tenemos que aceptar sin chistar. Es un pecado imperdonable criticar esta riesgosa equivocación porque esa es su única herencia, como dicen los ingenuos que romantizan estas injusticias. Es que hablas desde tus privilegios, dicen sin ningún sonrojo. Pero es al revés, esto es injustificable, y en lugar de pensar en privilegios deberían pensar en la lógica.  

Así se justifican los saqueos, las agresiones a comercios, a la propiedad privada a los individuos del mismo pueblo al que dicen defender. Justifican las agresiones a medios de comunicación, a periodistas, a ambulancias, a paramédicos voluntarios, a bomberos y a sus vehículos de transportación. Justifican el uso de tácticas subversivas, de misiles de fabricación artesanal, del asalto y quema de instituciones públicas y de edificios patrimoniales. Justifican la instalación de una guerra civil y romantizan la violencia. Es que solo el pueblo salva al pueblo y tú no lo entiendes porque no eres del pueblo, dicen. ¿Qué es el pueblo sino la suma de personas que forman una nación? ¿Cuándo se inventó un concepto de pueblo que solamente calza para unos pocos?

Es que hablas desde tus privilegios, dicen sin ningún sonrojo. Pero es al revés, esto es injustificable

Así también justifican los excesos de la fuerza pública, porque los extremistas tienen un mismo molde intolerante aunque se distingan en sus opiniones. Es incivilizado festejar el bombardeo de una zona de abastecimiento, descanso y de paz, el uso excesivo de la fuerza, las detenciones arbitrarias. Que les den bala a estos terroristas, dicen.

Dos universidades, ambas católicas, reciben a miles de manifestantes diariamente y concitan la presencia de centenares de voluntarios, muchos de ellos también católicos como exestudiantes, que operan en un campo y desde una filosofía humanista y cristiana. Pero eso no entiende nuestro tropical extremista que aunque se haga llamar defensor de los derechos humanos defiende solamente los derechos de quienes prefiriere políticamente. Los agentes estatales del orden no tienen derechos humanos. Ellos no. Así los derechos humanos dejaron de ser para todos y sus órganos de protección dejaron de ser neutrales. Ya no son derechos humanos, son derechos de los humanos que les gustan.

Nadie puede mostrarse políticamente incorrecto para estos intolerantes. Los manifestantes se alojan en sedes católicas pero los militantes de la violencia son generalmente anticatólicos. Son anticapitalistas pero tuitean desde sus Iphone de última generación. Son anarquistas pero luchan por subsidios exigidos al Estado. Son socialistas, indigenistas, pluralistas, demócratas pero muchos vomitan su intolerancia desde sus lugares de vida o estudios en boyantes sociedades capitalistas europeas o norteamericanas desde donde declaran su agresivo rechazo a quienes muestran las contradicciones de una confrontación inútil. Son los mismos que han mostrado la soberbia de una sociedad racista, clasista, miserable que no es capaz de mirar su racismo, clasismo y miserias por sentirse moralmente superior a los demás.   

@ghidalgoandrade

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