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Diana PabónMiembro desde: 16/02/20

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03/05/2020

No podía ser de otra forma, el coronavirus también ha trastocado todo tipo de eventos y sucesos como nacimientos, funerales o cumpleaños. Y, como no, el Día de la Madre

Diana Estela Pabón

Facilitadora en diálogo social y negociación

Bogotá

 

El Día de la Madre, que se celebra en mayo de 2020, será una fecha imborrable en nuestras memorias; nunca antes había tenido una situación similar, por lo menos mi generación. Porque el coronavirus no sólo ha afectado las estructuras sociales, económicas, políticas y religiosas, sino también influenciará en las formas cómo debemos conmemorar esta jornada tan especial en las familias colombianas.

Una festividad con protección y los cuidados que se deben tener en cuarentena: todos con deseos de homenajear a mamá, pero acortando la distancia mediante usos tecnológicos para comunicarse con ella, encerrados en sus casas, sin abrirle al invitado desagradable del COVID-19, que se sabe dónde nació, pero no quién es su madre.

En mi caso, tengo la fortuna de contar con su presencia, sentir su voz, mimos, caricias y también sus llamados de atención. Mientras sus otros hijos y nietos sólo podrán abrazarla a la distancia, con el corazón y la Tablet en la mano.  

De todas las situaciones vividas en cuarentena la única que realmente voy a extrañar es la celebración del Día de la Madre, tal vez porque es muy marcada para mi el vínculo con la familia. Como buena representante de la raza paisa, esta celebración no pasa desapercibida y es un acontecimiento que reconforta más allá el espíritu y el alma.

Especialmente porque mi madre cuenta con 87 años de edad, vive conmigo y es el eje de la familia. Son cinco hijos, 12 nietos (la mayoría mujeres) y cuatro bisnietos.

Por eso me atreví a escribir esta columna como un homenaje a ella y a todas las madres.  

Algo bueno, durante estas seis semanas de confinamiento, es que se ha fortalecido el vínculo, especialmente para quienes llevamos varios años viviendo a distancia de nuestra ciudad natal (Medellín), realmente pensé que mantenía una comunicación permanente, sin embargo, durante este tiempo la comunicación, además de ser frecuente, ha sido más fuerte y emotiva.

Este período de cuarentena nos ha permitido valorar mucho más la labor doméstica, que hasta hace poco era asociada sólo a la responsabilidad de las madres, o mujeres, y no sé ustedes, pero en mi caso estoy cansada de escuchar a todos quejarse de lavar los platos, hacer tareas menores y referirse a la solicitud de hacerlas como cantaleta de mamá, cuando en realidad el oficio de ser madre es tan significativo, importante pero subvalorado y despreciado. Un simple vaso de agua no sabe igual si es de las manos de mi madre.

Feliz Día de las Madres, celebremos cada día como si fuera el último

Le pregunté a mi esposo acerca del tema, me alegró con su respuesta: “la mamá es la base de la familia, son seres increíbles capaces de llevar sus vidas y las de todos dentro de ellas, de dar más de lo que reciben y siguen proporcionando cada día más y más amor; así como las abuelas, que continúan suministrando amor de madre multiplicado; además de trasmitir sabiduría”. Y lo mismo ocurrió con mi hija, que con su tierna voz dijo: “Mamá, las mamás y las abuelas son la alegría de las casas, las que nos cuidan y hacen que la vida sea feliz en cuarentena”. Estas repuestas fueron altamente reconfortantes, pues para mi esta última semana de cuarentena han sido realmente agotadoras emocionalmente y eso creo que obedece al oficio de ser madre y teletrabajar, entre otras cosas; todo esto nos lleva a cargar con la situación más mínima y la responsabilidad más grande del hogar, para hacer fácil la vida de todos.

Aunque estemos cansadas, hay que hacer labores y sonreír pese al dolor de los brazos, piernas y cabeza; de nuestra boca deben salir palabras de ternura, aunque sólo quisiera ¡Gritar! Amo ser madre. Mi esposo y mi hija con sus palabras me dieron la energía que necesitaba esta semana para disfrutarlo.

Pensando en esas respuestas me propuse hacer de esta, una celebración memorable del Día de las Madres, y no sólo porque estamos confinados, amerita, investigué por primera vez en mi vida su origen, y para quienes piensan que es una celebración de origen comercial debo, con grata sorpresa, contarles que es una celebración conocida desde la antigua cultura griega, donde se festejaba para rendir honores a Rhea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Que luego los romanos, con el liderazgo de Helena, retomaron para convertirla en una celebración de tres días de ofrecimientos desde el 15 de marzo en el templo de Cibeles, diosa que personificaba a la Tierra. Con la llegada del cristianismo, la celebración se transformó en honor a la Virgen María, la madre de Jesús, el 8 de diciembre con la fiesta de la Inmaculada Concepción, que hoy se mantiene.

Sin embargo, el origen más parecido a la conmemoración actual, se gesta en la Inglaterra del siglo XVII, y se denominaba: “El domingo de servir a la madre”, el cual era el único día del año en que los criados de las familias adineradas tenían permitido faltar al trabajo, hacer “torta para servir a la madre” y llevarla como regalo a sus casas para visitar a sus madres; con el paso del tiempo, esta tradición se quedo en todas las clases sociales.

Finalmente, en 1914, el Congreso de Estados Unidos aprobó la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional, celebración que con los años fue acogida por otros países y que nació por la sugerencia de Julia Ward Howe como un día dedicado a la paz, invitando a las madres a unirse contra las guerras, iniciativa que Anna Marie Jarvis retomó y buscando conmemorar la muerte de su propia madre, creó la Asociación Internacional Día de la Madre e inició la tradición de regalar claveles rojos y blancos.

Como si fuera el último

Con todo esto he decido celebrar esta fecha reivindicando su importancia, que no sea sólo un día, ni tres como los romanos, que sea el mes entero para las abuelas, las mamás, la misma madre tierra y los padres que hacen el papel de madres. Disfrutemos desde hoy, porque estamos en casa, preparemos la torta de servir a la madre durante todos los días del mes de mayo.

Los invito a hacer felices a las madres que durante esta cuarentena tienen alguna dificultad, económica, emocional o simplemente están solas. Hagamos una cadena como la cadena de favores, buscando sonrisas de mamá y compartámoslas en las redes sociales, inundémoslas de fotografías familiares, de sonrisas de amor.

Esta será una celebración bajo los cuidados que se deben tener en cuarentena: todos con deseos de homenajear a mamá, pero acortando la distancia mediante usos tecnológicos

Feliz mes de las madres, celebremos cada día como si fuera el último. !Feliz Día Mamá! Un abrazo a mi madre en cuarentena.

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