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Patriarcado por todas partes

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13/09/2018 11:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Si eres feminista es probable que hayas escuchado la manida frase "es que veis machismo en todas partes". Así es. Algunas vemos machismo en todas partes, porque existe patriarcado en todas partes.

Se trata de observar, de ponerse en el lugar de la otra, de empatizar, de vivir sólo un día en nuestros cuerpos y sentires. Hay patriarcado en todas partes porque existe una brecha salarial del 22, 86%, violencia machista estructural a todos los niveles, diferencia de oportunidades, cosificación, explotación sexual, maltrato, asesinatos. No puedo creer que tengamos que escuchar que no existe machismo en todas partes porque me parece una falta de respeto al movimiento feminista y, en concreto, a todas las mujeres que sufren violencias cada día.

Quizá, lo más conveniente sería decir que no todo está al mismo nivel machista, igual que no todo está al mismo nivel capitalista, pero decir que no existe machismo en todas partes es obviar el modelo en el que nos encontramos y mirar hacia otro lado, quitarle hierro al asunto, obviar los micromachismos que se convierten en macro. Para poder asegurar que no existe machismo en todas partes o en todas las parcelas de nuestra vida, necesitaríamos un modelo educativo que se basara en la igualdad, un pacto de Estado contra la violencia de género, ser tomadas y tomarnos en serio por muy victimistas que podamos parecer. Esta reflexión me lleva a otro segundo asunto que es el de la eterna justificación de nuestros actos en el movimiento feminista. Cansada estoy, y muchas me entenderéis, cuando tenemos que justificar por qué hacemos esto o lo otro en el movimiento. Ya ocurría en el 15M cuando muchos nos criticaban por naif, por poco violentos, o por demasiado violentos o por poco contestarios, según el momento y los intereses propios. Muchas de esas críticas desde intereses creados o desde el sofá de casa. Ya entonces había quien se mofaba de nuestro lenguaje inclusivo en las asambleas y de querer subvertir los roles de género.

Me pregunto por qué tenemos que justificarnos constantemente, por qué no podemos seguir luchando sin más por un mundo nuevo que nos pertenece. No creo que sea el momento de dar explicaciones, cuando es el modelo estructural y opresor el que lleva siglos de ventaja y muchas disculpas que darnos. Tampoco creo que seamos victimistas si denunciamos machismo por doquier, ni perdamos fuerza. Tan sólo se trata de buscar excusas para que perdamos legitimidad a la hora de seguir trabajando en un nuevo modelo igualitario. Es mucho más sencillo buscar culpables dentro de las oprimidas que hacer autocrítica, deconstruirse y cambiar la situación. Es mucho más sencillo buscar división, culpables, radicales violentas, mujeres enfadadas con el mundo y malfolladas. Porque es así como el patriarcado sigue su ritmo y como los privilegios siguen intactos.

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Vivimos en un sistema patriarcal que lleva siglos oprimiendo al "segundo sexo". Es además un sistema que se encuentra mucho más camuflado y normalizado que el capitalismo. Cuando una se pone las gafas moradas empieza a ver machismo donde antes no había nada, si acaso una ligera idea de lo que estaba ocurriendo. No somos nosotras las que tenemos que ganar el debate o no, es el patriarcado el que debe disolverse y entregar las armas.

Serena Williams ha recibido duras críticas por su queja ante el árbitro en la final de US Open, que ganó Naomi Osaka. Desconozco si Serena increpó al juez de línea por machista o por injusto, aunque muchas de las veces vayan ambas de la mano. Desconozco cuáles fueron sus intenciones, que sólo ella conoce. Pero sí transmitió una imagen muy clara y potente de lo que significa el mundo de las mujeres deportistas y las injusticias que sufren continuamente. Probablemente Serena no le increpó en ese momento por machista o racista, pero quizá sí lo hizo por muchos años sufriendo ambas opresiones. De ahí la fuerza de la imagen, la respuesta de una mujer negra deportista que, como tantas otras, han sufrido discriminación por ser mujer y negra. Surge ahí una ruptura de estereotipos muy clara, que sirve de símbolo para otras muchas mujeres. Quizá sería importante saber que esa imagen que ha dado la vuelta al mundo habla también de su relación actual en las canchas de tenis en las que, sin ir más lejos, le prohibieron usar un modelo que, según la misma tenista, mejoraba su circulación sanguínea y le ayudaba a recuperarse tras su difícil parto.

Quizá ese momento de enfado contra el juez de silla era un grito de guerra por tanto machismo soportado previamente. "Él nunca le ha quitado un punto a un hombre por llamarle ladrón...", gritó la tenista al árbitro.

Quizá, en ese mismo instante, tan sólo fue una injusticia en la cancha más allá del género, pero si esa imagen ha servido para reabrir el debate sobre la doble discriminación, bienvenido sea el grito de Serena.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2152 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
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