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Paracetamol

22/12/2022 21:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Siempre habrá un relato para contar

—Es la fiebre, podría decirse que es “Normal”, siga tomando paracetamol, es lo único que le puedo aconsejar—. Eso fue lo que me dijo el doctor después que comenzara con las alucinaciones ocasionadas por la fiebre a causa de la segunda dosis de la vacuna que me aplicaron.

 

Y es que todo comenzó ocho horas después de que me pusieran la segunda dosis. La fiebre se elevó a 39 y 40 grados que me tumbaron y caí en cama. Comencé a tener pesadillas. Primero fue soñar con familiares difuntos que venían a visitarme mientras literalmente empapaba las sábanas de sudor. Así que, a las 4 de la madrugada, me dispuse a dar una ducha para ver si así bajaba un poco la fiebre. Al salir del baño, ahí estaba ella, una exnovia que tuve y murió en un accidente automovilístico hace varios años. Desde el final del pasillo, junto a la cocina estiraba los brazos hacia mí, diciéndome: —Ven, ¿te acuerdas que me juraste estar conmigo toda la vida? Ven, quédate a mi lado— me dijo mientras ese rostro desfigurado, lleno de cristales insertados en todo el cuerpo y huesos expuestos, quería que me acercara a ella, así que la ignoré.

 

Tambaleando y sintiendo que la fiebre no cedía, caminé como pude a mi habitación y ahí estaba Pedro, mi difunto amigo, tendido en mi cama con las muñecas de las manos cortadas; como cuando se quitó la vida. —¿Por qué no me escuchaste? ¿Por qué no te diste cuenta de que yo no era feliz? Eras mi amigo, tenías que haberme ayudado— me recriminó. Así que salí del cuarto y mi sala estaba llena de difuntos, de amigos y familiares que por alguna u otra razón ya no están en esta vida… “Paracetamol, sí, toma más paracetamol”, me dije a mí mismo esa noche de la segunda dosis.

 

Ya han pasado tres meses de eso, y aún sigo viendo a mi exnovia llamándome desde la cocina, mi amigo aún sigue en mi cama derramando sangre y todos los muertos caminando por mi casa. —¿Qué hago doctor? Tomo paracetamol todos los días y ni la fiebre ni las alucinaciones se van, ¿qué más puedo tomar? — le pregunto con desesperación… Pero el doctor no me contesta, ahora él es uno de los que deambula por mi casa con una herida de bala en la frente.

 

© Cuauhtémoc Ponce

 

*Relato del libro "Mi locura III" Microrrelatos, cuentos, suspenso y algo más…

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Cuauhtémoc Ponce (11 noticias)
Visitas:
12388
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Distribución gratuita
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