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No volverá

10/08/2015 11:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Qué es el pasado al que tanto temen los gobiernistas, si hoy el correísmo es sinónimo de altísima deuda externa, de ausencia de fiscalización, de acusaciones de nepotismo y corrupción, de abuso del poder y de persecución a los críticos

La campaña del miedo no es nueva, ni es un invento de la política ecuatoriana. El PP español y el PRI mexicano utilizaron estos recursos para culpar a sus opositores. En Ecuador, la respuesta del correísmo a su propio desgaste es un collage de miedo y propaganda. A los recientes escándalos de despilfarro, espionaje y nepotismo responden con frases enlatadas como “el pasado no volverá” y “somos muchísimos más”. Sin embargo, después de defenestrar al Congreso Nacional en el 2006 y a la Corte Suprema de Justicia en el 2011, parece que temen a su propio talión.

En lugar de asumir su propio desgaste, lo niegan. Se consuelan convocando a movilizaciones, llenando auditorios de asistentes afines y llamando como diálogo a esas reuniones. Se sacan fotos, las suben a sus redes sociales y las publican en los periódicos y canales del gobierno, como si padecieran de histrionismo y quisieran llamar la atención. Mientras tanto, el presidente Correa insulta en la tarima y con toda comodidad, acompañado de decenas de afines, traídos de quién sabe dónde. Pero estas condiciones no aseguran ni la legitimidad, ni la aceptación a un poder en constante deterioro.

Igual que Lucio Gutiérrez, que con el 32% de aprobación y en medio de un clima de estabilidad económica, fue defenestrado el 2005, hoy el correísmo prepara contramarchas y llama al ejército ecuatoriano a “defender la patria”. El mismo presidente Correa participó en las protestas de derrocamiento de su antecesor. Tal vez él también grito en las calles “fuera Lucio, fuera”. Ahora se entiende mejor por qué ve conspiradores por todos lados.

Los correístas tienen terror a los indios, a los campesinos, a los trabajadores, a los profesionales y a la sociedad movilizada de la que dicen venir

Los correístas tienen terror a los indios, a los campesinos, a los trabajadores, a los profesionales y a la sociedad movilizada de la que dicen venir. En lugar de salir a su encuentro y mostrar moderación y serenidad, en lugar de poner en remojo su vocación de estadistas, toman decisiones desesperadas. Inundan de publicidad todos los medios de prensa y hablan con sus cifras. Nada de eso sirve cuando los portavoces de la legitimidad están lejos de las propagandas, de los informes a la nación y de las sabatinas. Las encuestas dicen que 6 y 8 de cada 10 ecuatorianos rechazan el modelo correísta y quieren ser consultados sobre la reelección indefinida. Los 300 indígenas y campesinos, en camino a Quito, y los miles de ciudadanos que salen a su encuentro en cada parada, hablan por esas mayorías.

¿Qué es el pasado al que tanto temen los gobiernistas? Hoy el correísmo puede ser sinónimo de modernización, infraestructura y servicios. Pero también es sinónimo de altísima deuda externa, de ausencia de fiscalización, de acusaciones de nepotismo y corrupción, de abuso del poder y de persecución a los críticos.

El mejor momento del correísmo quedó en el pasado, mientras tuvo mucho dinero. La crisis demanda otro modelo que no parta del miedo, ni le tema al futuro. Que aclare las cuentas, sancione a los culpables y administre sin odios, sin contramarchas y con pocos recursos.

El mejor momento del correísmo quedó en el pasado, mientras tuvo mucho dinero

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (191 noticias)
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324
Tipo:
Opinión
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