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Ni autónomos ni descentralizados

13/05/2016 06:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un organismo político como este está destinado a centralizar las decisiones y a debilitar las asambleas locales de vecinos para buscar ese espacio de desarrollo y convertirlo en un lugar de amenazas para los representantes locales no alineados con el partido de gobierno nacional

El gobierno del presidente Correa confirmó su vocación centralista. En la última reforma a la legislación de ordenamiento territorial creó una superintendencia para el control de los gobiernos locales. Gobiernos provinciales, municipales y parroquiales ahora se someterán a los lineamientos de planificación trazados desde una oficina en la capital de los ecuatorianos.

En un momento de incomoda crisis económica producida por el pésimo manejo presupuestario, por la falta de recursos para enfrentar el terremoto y de expedición de medidas tributarias para ayudar a tapar el hueco fiscal creado por el correísmo, se expide una ley para crear más burocracia.

A las superintendencias de telecomunicaciones, de bancos, de seguros, y otras que no se entiende su utilidad como aquellas de economía popular y otra de control de mercados, se suma una para control de los gobiernos locales.

Estos correístas no entendieron que los gobiernos autónomos y descentralizados, que antes ya tenían muchos obstáculos para funcionar en un entorno de autonomía y descentralización, necesitan precisamente disponer de separación del poder central para adoptar sus decisiones en relación a sus propias necesidades locales, y necesitan administrar sus propios recursos así como gestionar sus competencias sin la interferencia de ninguna autoridad de ninguna naturaleza. Todo eso se termina con la imposición de un órgano central de control de los municipios.

Desde la derrota electoral de febrero de 2013 el correísmo juró venganza en contra de los gobiernos locales y en contra esas circunscripciones de electores. El plan consiste en restar competencias a las alcaldías y atribuírselas al gobierno nacional. De esta forma se garantiza el uso de esos recursos en propaganda política permanente, también a nivel local.

Los cabildos son la institución más antigua en la organización política de las sociedades. Primero estaban constituidas por los padres de familia, libres, católicos y terratenientes. Pero con la llegada de la modernidad, los cabildos de integraron por ciudadanos de la urbe escogidos en elecciones universales. Así se entiende que un cabildo, un ayuntamiento, un consejo cantonal o provincial es una junta de vecinos que regulan al poder local.

Los cabildos son los espacios ciudadanos donde los vecinos resuelven sobre la administración de los recursos locales

Los cabildos son los espacios ciudadanos donde los vecinos resuelven sobre la administración de los recursos locales. Quitar esa autonomía es quitar también la capacidad ciudadana de los habitantes locales de resolver sobre sus asuntos y atribuir esta tarea al gobierno central, desde una oficina en Quito.

Los cabildos existen antes que los gobiernos centrales. Quitarles su autonomía es atentar al derecho humano de autodeterminación de los pueblos. Es crear más burocracia, instituciones intermedias inútiles e invasivas, conflicto entre funciones de un mismo estado y atraso en los gobiernos locales donde no esté presente un alcalde afín al partido del presidente, fueran quien fuera.

Está claro que la dinámica del correísmo es la venganza. ¿Qué pasaría si otro gobierno administra el poder con la misma mentalidad vengativa y las mismas instituciones creadas para facilitar sus desquites?

Esmeraldas fue marginada de la reconstrucción del terremoto porque el partido del presidente Correa no han podido ganar elecciones en esa provincia. Con una superintendencia que obstruya el trabajo de cualquier gobierno local sería fácil deducir que sus funciones serán políticas y no técnicas, destinadas a chantajear a los gobiernos locales, a restarles importancia, recursos y atribuciones.

Un organismo político como este está destinado a centralizar las decisiones y a debilitar las asambleas locales de vecinos para buscar ese espacio de desarrollo y convertirlo en un lugar de amenazas para los representantes locales no alineados con el partido de gobierno nacional. Se trata también de un nuevo mecanismo de propaganda política para aquellos que cedan en las exigencias del gobierno central, que deberán ahora responder a los lineamientos ejercidos desde los despachos de una superintendencia política afincada en Quito, a ciento de kilómetros de distancia de los pueblos que dicen regular.  

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (194 noticias)
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Tipo:
Opinión
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