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Neoliberalismo: Maná de los ultras

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06/11/2018 09:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras hablar de democracia equivalga a oficializar la superioridad de los más poderosos, el ascenso de la ultraderecha se hará imparable, y no decaerá, en tanto mantengamos el modelo neoliberal como sistema de desarrollo político, económico y social

El núcleo ontológico del neoliberalismo es antagónico por naturaleza con la democracia, por cuanto, su propagación viral es diametralmente opuesta a la idea de una sociedad igualitaria, pero tal divergencia no es nada nuevo sino reflejo de una eterna confrontación, pues lejos de la aparente sincronía debemos tener presente que la clase capitalista sigue proclamando en la actualidad que el sufragio universal mas allá de ser un derecho inalienable es una amenaza que facilita que la mayoría democrática pueda abolir sus privilegios.

Si durante la cuarta y quinta década posteriores a la postguerra accedieron de mala gana a redistribuir la riqueza en el contexto del estado de bienestar y la regulación del proceso económico por parte del Estado, dando apariencia de igualdad, estabilidad y un mejor nivel de vida para la ciudadanía, con el estallido controlado de la crisis del 2008 la tirantez se hizo notoria por la repercusión de sus efectos que produjeron una disminución en la rentabilidad del capital al igual que la caída en picado de la tasa de crecimiento.

Circunstancia que aprovecharon no solo para forzar el desmantelamiento gradual de aquel estado de bienestar sino también para instaurar la precariedad en todo lo relacionado con la esfera económica laboral, bien fuese a través de la generación de inestabilidad en el empleo o mediante la reducción salarial, restricciones auxiliadas estratégicamente por la imposición de políticas de detención del crecimiento e intensificación de la desigualdad, y todo, con la expresa determinación de minar la democracia y evitar así que la vía electoral pudiera influir en las decisiones fundamentales de la vida económica.

Es decir, cuando la incidencia de la crisis por su condición de fracaso debiera derivar en una moderación posneoliberal, contra todo pronóstico, lo que aquí realmente se está consumando es un proceso de radicalización del neoliberalismo y ello facilitado por la cobertura prestada por unas fuerzas políticas afines que ostentando la función de Gobierno mas que dar prioridad a las personas condescendieron con esta minoría.

Siendo muestra de tal dicotomía la conversión de una crisis de deuda privada, generada por el propio bloque oligárquico neoliberal, en una crisis de deuda soberana, cuyo montante sin justificación alguna terminó siendo repercutido sobre la totalidad de los contribuyentes, y cuando esto ocurre y es la ciudadanía quien ha de asumir como propia la cuantiosa factura originada por la mala praxis de los especuladores financieros, tal anomalía es indicativa del desprestigio político y por consiguiente de la débil salud democrática que padece el país.

La extrema derecha prospera sumando a sus filas a las víctimas del neoliberalismo, a las que les promete volver a un pasado idealizado de orden y prosperidad

Asistimos sin inmutarnos a una subyugación en toda regla del mal llamado Estado de Derecho, mientras los directos responsables de tal coerción no decaen en su empeño de validar lo anómalo adjudicándole clave de normalidad, utilizando los resortes propagandísticos a su alcance a través de la mass medía especializada en fabricar y difundir el discurso del poder oligárquico; un prosélito mensaje cuya divulgación tiene por finalidad hacer creer que no puede haber otra lógica política distinta del neoliberalismo y que las políticas de austeridad son incuestionables.

Con la fractura del consenso social la reacción de los gobiernos de corte neoliberal, amparados políticamente por los teóricos representantes de la ciudadanía, lejos de articular medidas paliativas que favoreciesen un cambio de rumbo, no hicieron mas que mantener la continuidad del sistema y ante la movilización social de rechazo se decantaron por la aplicación de reformas coercitivas del Código Penal y el endurecimiento de la represión; generando con ello una frustración colectiva en la sociedad.

Este empeño en mantener la aplicación de las políticas neoliberales además de perpetuar lo inservible, crea un sentimiento de abandono y frustración en un amplio sector de la población que marginado por sus efectos y desatendidos por las instituciones políticas, en su orfandad se convierten en referentes de conquista de una emergente extrema derecha que sin complejos a la hora de levantar la voz se hace receptora de las iras de muchos sectores marginados y alejados de toda soluciónPues sabido es que la extrema derecha prospera sumando a sus filas a las víctimas del neoliberalismo, a las que les promete volver a un pasado idealizado de orden y prosperidad, es decir, que el auge de la ultra derecha es consecuencia directa de las políticas de austeridad y del hundimiento de los principios de democracia, justicia social y solidaridad, y en tanto no cambiemos de modelo el éxito de la derecha radical estará garantizado.

Pero visto lo visto, todo viene a indicar que lejos de proceder en corrección los políticos cómplices de la situación manteniendo su trayectoria de revisionismo se plegarán a la teoría de Hayek, defensor a ultranzas del neoliberalismo, y mas que cambiar las cosas en positivo, asumirán abolir la democracia para rescatar al capitalismo.

 

 


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