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Los tarados

21/01/2020 22:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A un año de unas elecciones que todavía no se han convocado ya se contabilizan más de una treintena de candidatos y el mismo número de sondeos de opinión. ¿Acaso se puede creer en interpretaciones inexpertas o en estudios prematuros?

En las redes sociales se encendió un peculiar escándalo. Un “influencer” calificó como tarados a quienes podrían votar por cierta opción electoral no confirmada para ocupar la presidencia del Ecuador. Aseguró que esta opción encabeza las preferencias y que esta información está demostrada por algunos estudios. Luego añadió los insultos.

A un año de unas elecciones que todavía no se han convocado ya se contabilizan más de una treintena de candidatos y el mismo número de sondeos de opinión. Todo se resume a especulaciones sin verificación. ¿Acaso se puede creer en interpretaciones inexpertas o en estudios prematuros?

Tarado o tarada es quien padece de una tara física o psíquica. Una tara es un defecto hereditario que disminuye el valor de algo o alguien. Se dice que una persona sufre de una tara cuando es considerada como tonta.

Este calificativo no es poca cosa. Intenta repudiar a un cierto segmento de la población por tener una preferencia electoral diferenciada. Tras considerar como irreparablemente perdida una contienda sin siquiera disputarla, el mensaje que se intenta comunicar con agravios como este es que no hace falta competir en las elecciones presidenciales próximas porque es una contienda previamente vencida y eso es lo auténticamente tonto.

Si fueran ciertos esos estudios que expresan una predisposición electoral supuestamente mayoritaria a favor del correismo, de su organización política o de los líderes de las protestas de octubre, la respuesta más objetiva sería identificar sus causas, analizar el contexto y comparar los hechos. Que el insultar quede para los tontos.

Es suficiente con mirar las elecciones presidenciales desde el retorno a la democracia en Ecuador para encontrar distintos tipos de votantes y de votaciones. Para simplificar la información se pueden identificar tres formas de votación: la volátil, la ideológica y la populista. Este último es la calificada de forma despectiva, pero es solamente una de las variantes.

El populismo es una estrategia para conseguir el poder y para conservarlo que supone una narrativa dicotómica

En el voto volátil se concentra el 46% de sufragios que se reparten en la mayoría de candidaturas, salvo en las 3 o 4 con posibilidades de acceder al balotaje. En el voto conservador, liberal, socialdemócrata, o ideológico, se concentra el 28% de las preferencias. Un 26% de los electores favorecen al populista o populistas con mejores opciones. Así lo confirma la Historia.  

En cada elección presidencial desde el retorno a la democracia hubo un candidato populista entre los finalistas cuya atracción del voto varía entre el 14% que obtuvo en 1984 Ángel Duarte del CFP al 57% que obtuvo Rafael Correa en 2013. Desde las presidenciales de 1992 hasta 2013 siempre hubo dos populistas liderando las preferencias electorales y en 1996, 2006, 2009 y 2013 hubo hasta tres candidaturas populistas con posibilidades reales de conquistar la primera magistratura estatal.

Ecuador es un país populista y eso no debería ofender a nadie. Aquí se vota por populistas lo que es una realidad según los números y los hechos. El populismo es una estrategia para conseguir el poder y para conservarlo que supone una narrativa dicotómica. Nada más. El populismo no es un patrimonio de la derecha o de la izquierda. Ambos, en cualquier momento, pueden ser populistas. El voto, los votantes o las preferencias electorales no son una propiedad de nadie.  

Si hoy los estudios de opinión expresan alrededor de un 30% de la intención del voto a favor de una opción populista como la de Jaime Vargas, Rafael Correa u otro correista eso solo confirma una realidad histórica, la ineficacia de otras propuestas por disputar este espacio y la total ausencia de sensibilidad de unos pocos opinadores que hacen pública su inutilidad para entender la realidad y para plantear respuestas.

Que el correismo organizado, que algún candidato suyo o que algún líder de octubre ocupen ese espacio solo confirma que el electorado populista poco se ha movido desde la Consulta Popular de febrero de 2018, que estos son los actores por antonomasia en ese espacio, que no hay una propuesta que tenga capacidad de conseguir la atención de ese segmento electoral y que los únicos tarados son quienes se consuelan insultando a otros por pensar distinto.

Si la disputa lógica, estadística, narrativa e histórica se plantea en el espacio del empleo, la obra pública y la asistencia social de tiempos recientes, que son las batallas ganadas por el populismo aliancista y reclamadas por su electorado, es ese precisamente el lugar de disputa electoral para quien quiera ganar la presidencia.

En el voto volátil se concentra el 46% de sufragios que se reparten en la mayoría de candidaturas, salvo en las 3 o 4 con posibilidades de acceder al balotaje

@ghidalgoandrade

 


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (347 noticias)
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