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Los científicos que se van

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03/08/2017 14:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los científicos que se van Publicado el 3 de agosto de 2017 en Opinión por omalaled

Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos y 14 segundos

Este artículo se ha visitado: 252 views

Desgraciadamente, ha dejado de ser noticia que los científicos se van de nuestro país buscando la investigación en otros lugares, sean de Europa o fuera de ella. La pregunta que podemos plantearnos es: ¿se pretende volver? ¿se echan de menos las raíces? ¿o directamente se olvidan los orígenes para adaptarse al nuevo entorno? Veamos lo que nos cuenta el médico e investigador catalán Salvador Macip que actualmente investiga en Leicester. Traduzco su texto del catalán al castellano.

Dicen que uno es de donde nacen sus hijos y de donde están enterrados sus antepasados. Son los dos componentes principales de las raíces el futuro y el pasado.

Hay un tópico que asegura que el nacionalismo se cura viajando, pero son teorías que defienden quienes no han viajado mucho. Cuanto más te alejas de los tuyos, más necesidad tienes de recordar que perteneces a algún sitio. No tiene nada que ver con adaptarte al país que te acoge. Yo siempre me he esforzado por integrarme tanto como he podido en los lugares donde he vivido, aunque haya sido en cosas tan simples como ir a ver partidos del deporte preferido por los locales (como el béisbol en EEUU o el críquet en Inglaterra, dos de los espectáculos más aburridos del mundo), estar al día de la política o saber más o menos quiénes son las estrellas mediáticas del momento. Son pequeños detalles que te hacen sentir que perteneces a una comunidad. Pero, a la vez, no he dejado nunca de celebrar Sant Jordi ni colgar la bandera en el balcón el 11 de septiembre, como me enseñó a hacer mi padre.

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Son pequeños gestos, inútiles e insignificantes, si se quiere, que los emigrantes magnificamos. Nos permiten no olvidar de dónde venimos, quiénes somos, y esto a veces es muy importante para mantener una cierta estabilidad psicológica.

Las cosas se van complicando a medida que el tiempo en el exilio se dilata y las raíces se te empiezan a diversificar. Hablo de los hijos. El mío tiene pasaporte americano, porque nació en Nueva York cuando yo hacía mi estancia postdoctoral, y el español, porque es un derecho que le viene de sus progenitores. En casa vive inmerso en un entorno catalán pero, pese a todo, él se siente sobre todo inglés, que es la cultura que está absorbiendo mientras crece y que está dando forma a la siguiente generación de Macips.

Sus primeras raíces, entonces, se hunden en esta tierra y me doy cuenta de que, a través de él, yo también estoy quedando atrapado. No sé si nos iremos de aquí antes de que el proceso sea irreversible y acabe viendo las cuatro barras como un símbolo menor que representa más a su pasado que no su presente o su futuro. Es uno de los estigmas del emigrante: la diferencia con tus hijos no es solo generacional, como le pasa a todo el mundo, sino, además, cultural.

El abismo puede llegar a hacerse infranqueable.

Salvador Macip, Ramon y Cajal, ara i aquí.


Sobre esta noticia

Autor:
Historiasdelaciencia (115 noticias)
Fuente:
historiasdelaciencia.com
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Tipo:
Reportaje
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