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Las “mueve montañas”

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24/09/2016 20:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las pamelas, los altos políticos y las cabezas de los órganos tendrán que pagar de tal forma que jamás puedan participar en elecciones, e ir a la cárcel por falsificar la democracia

Las pamelas mueven montañas de mentiras. Las decenas de cajas de firmas ya no serán verificadas por el Consejo Nacional Electoral porque el presidente Correa, después de repetirlo durante meses, volvió a decir que ya no será candidato.

Pero esta noticia no es una novedad. Correa siempre manifestó su deseo de excluirse de la contienda electoral más cercana. Entonces ¿para qué se dan tantas vueltas?

Todo responde a una escandalosa mentira. La reforma constitucional para permitir la reelección perpetua de Correa sin consulta ni constituyente, la recolección de 32 firmas por minuto a cargo más de 7 mil voluntarios bajo las ordenes de pamelas, durante 6 semanas, y esto añadido a la intermitente amenaza de participación en las presidenciales del mismo Correa, forman parte de un teatro de hipocresías que intentan disfrazar la crisis económica nacional, el colapso interno que sufre el correísmo y el intento desesperado de mantener la cohesión interna para buscar enfrentar las próximas elecciones en medio de este clima.

Las “mueve montañas” no son las pamelas. Ellas no mueven nada, ni a nadie. Correa, al calificarlas de esta forma, desveló las intenciones de su proyecto personalista que busca desesperadamente tapar un cerro gigantesco de mentiras que no podrán sostenerse en el tiempo.

Todo parte del deseo de perpetuación en el poder del grupo enquistado en el gobierno de todos los ecuatorianos. Pero eso fue posible solo con los históricos precios del petróleo, la dependencia del modelo rentista y el estado de propaganda. Hoy, el país pasa por un momento de sensible ausencia de estas rentas, de sobreendeudamiento agresivo, y de graves denuncias sobre faltas a la ética pública, todas sin un espacio del debate en la agenda pública dominada por los lacayos del modelo autoritario en la Asamblea Nacional y en las instituciones de control del gasto y de investigación de los delitos en la administración.

Para mantener vigente a Correa se necesitaba desplegar un espectáculo que respondiera a los mismos principios de las sabatinas: muchas cifras, mucho ruido, mucho espectáculo, pero nada de verdad.

Correa dijo que no participaría en las elecciones. Lo dijo en enero cuando su credibilidad caía al 30%, y lo confirmó al enterarse en abril de este año que se estancaba en los 25 puntos, a una distancia 3 veces menor de sus históricos márgenes de credibilidad que antes de la recesión bordeaban los 75 puntos desde que asumiera el poder hasta 2015. Correa no es popular, ni carismático, ni querido si no tiene todo el dinero que tuvo para gastar en obras, inauguraciones y propaganda. El Correa sin dinero es un político despreciable, petulante y fracasado.  Antes era lo primero, pero fingiendo merecer el forzado éxito de los altos precios del petróleo.    

La próxima Asamblea Nacional debe asumir la responsabilidad histórica de desmontar esta enorme farsa

Las pamelas no mueven montañas. Ellas movieron una grotesca parafernalia para mantener vigente a Correa, para congelar en sus fanáticos la esperanza de permanecer en el poder, para cohesionar a los militantes del correísmo y para evitar la desbandada de las facciones internas de Alianza País. Ellas movieron un teatro que dio vigencia a un presidente en retirada, con cifras en rojo en la economía, y con una enorme deuda en materia de fiscalización y transparencia de las cuentas públicas.

Hoy se sabe lo que siempre se supo: Correa no será candidato. El presidente que amenazaba con gobernar un país sin petróleo se irá con la espuma en la boca. Se irá sin cumplir con su oferta de cambiar la matriz productiva, sin independizar a la economía de las rentas petroleras y se irá sin dejar de engañar. Para esto creó la mentira de las “mueve montañas”, para tapar su propia montaña de ficciones y crear la ilusión de que él sigue siendo el presidente “más querido”, “más popular”, “más votado”, que sin plata hoy es nadie.  

Pero el Consejo Nacional Electoral ya no verificará las firmas. Las pamelas desistieron de precisamente ahora que se abrirán sus cartones de mentiras. Ellas se burlaron de las pocas decenas de personas que abran firmado sus formularios y de los pocos recolectores que habrán participado voluntariamente en el asunto. Desistieron cuando la gran mentira estaba por desvelarse y ahora que se podría saber la verdad, con la complicidad de un órgano electoral sin ninguna credibilidad ni independencia, se harán de la vista gorda frente a la mayor montaña de mentiras jamás vista en la historia política del Ecuador, montaña movida por el correísmo que usó a estas arribistas.

La próxima Asamblea Nacional debe asumir la responsabilidad histórica de desmontar esta enorme farsa, de exigir la apertura de estas cajas, de encontrar responsables en caso de que las desaparezcan, de sustanciar ante las instancias judiciales los delitos en contra de la fe pública que se pudieran encontrar en este teatro y las responsabilidades electorales.

Las pamelas, los altos políticos y las cabezas de los órganos que están detrás de esto tendrán que pagar algún día con sus derechos políticos, de tal forma que jamás puedan participar en elecciones, e ir a la cárcel por falsificar la democracia.

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (194 noticias)
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Tipo:
Opinión
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