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La universidad de los asambleístas

18/08/2010 11:29 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Fue aprobada la ley de educación superior

Sorpresivamente, los asambleístas del Gobierno aprobaron la Ley de Universidades, con un voto de diferencia, el de un suplente milagroso, que consignó su voto sin la venia de su principal. En términos deportivos, ganaron, en los descuentos, con un gol en posición adelantada.

El Presidente, en forma igualmente sorpresiva, anunció, desde Esmeraldas, que vetaría parcialmente la Ley aprobada por los suyos, con el beneplácito de algunos rectores.

¿Tanto esfuerzo parlamentario para que el Presidente objete la Ley?.

El objetivo final de los perspicaces delanteros de la revolución ciudadana no fue el de aprobar una Ley con el consenso de varios rectores de universidades públicas y privadas. Fue otro. Aprobarla en la Asamblea para enviarla al Presidente, a fin de que éste, mediante la figura del veto, la modifique e introduzca lo que no pudieron incorporar los asambleístas.

A estas alturas del partido, para fines prácticos, poco importa como se aprobó la Ley en la Asamblea. Lo que interesa es lo que incluirá el Presidente en el texto legal.

Asusta que el Presidente introduzca en la Ley una serie de instrumentos para incrementar los grados de intervención de su Gobierno en la educación superior.

Con más intervención estatal no va a mejorar la educación superior. Y, con más intervención del Gobierno de turno, la educación superior no abandonará la mediocridad en la que se encuentra.

El problema de las universidades ecuatorianas no está en el tamaño de sus edificios, bibliotecas o laboratorios ni en los presupuestos de los que disponen. No se encuentra en las cantidades sino en la calidad.

La ley no asegura que, dentro de un tiempo, el ecuador tendrá mejores universidades

¿Quiénes enseñan?. ¿Quiénes estudian?. ¿Qué conocimientos y valores transmiten los profesores a los estudiantes?.

El padre de la Escuela Austriaca de Economía, el famoso Ludwing Von Mises, en su Autobiografía, decía, a propósito de la crisis de la educación universitaria en Viena, a principios del Siglo XX, lo siguiente: “El esplendor intelectual de la antigua Universidad desapareció el momento en que las cátedras fueron asignadas a profesores que, a duras penas, podían ubicarse en la categoría de las personas educadas, al tiempo que se mantenía en el claustro universitario a estudiantes vagos, con una ignorancia impresionante. El problema era estructural, pues, el sistema educativo había dejado de ofrecer a los jóvenes universitarios una verdadera educación. Al final, la mayoría de profesionales tenía dificultades para pensar con rigurosidad lógica, leer en otro idioma o entender libros complejos de su misma profesión”.

Con la Ley aprobada no vamos a tener mejores profesores ni mejores estudiantes, aún en el evento que aumenten los sueldos de los maestros universitarios y se entreguen más becas a los estudiantes.

En varias universidades ecuatorianas existen, afortunadamente, ciertos reductos de excelencia académica, con profesores y estudiantes de verdad, que discuten y producen investigaciones de algún nivel científico en las áreas humanísticas y técnicas. ¿Cuál será el impacto de la Ley sobre esos pocos reductos de excelencia?.

Un deportista que no pasa de la liga parroquial o cantonal no llega a la élite nacional o mundial. Lo mismo ocurre con aquellos que han escogido la vida académica. Si sus expectativas no van más allá de una maestría en el País, se autoexcluyen de las grandes ligas académicas del saber.

La Ley de Universidades no ofrece incentivos para que una nueva generación de académicos sobresalientes le de la vuelta a la educación ecuatoriana. Los colombianos, hace dos décadas, entendieron por donde debía comenzar la transformación universitaria. Tanto las universidades privadas como las universidades públicas financiaron los estudios de cuarto nivel de una pléyade de jóvenes talentosos en las mejores universidades de Estados Unidos y Europa, no de América Latina, a quienes, después, los incorporaron como profesores de planta. Basta comparar a la Universidad Nacional de Bogotá con cualquiera de nuestras universidades públicas para descubrir diferencias abismales.

En el capital humano está fundamento del cambio universitario.


Sobre esta noticia

Autor:
Luis Fernando Torres (78 noticias)
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Tipo:
Opinión
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german (01/09/2010)

Le felicito Dr. Fernando Torrres, por su excelente editorial. No hay pueblo mas fuerte que un pueblo informado y orientado. Adelante la patria esta en peligro y necesita del gran valor de sus hijos para sacarle del estancamiento.