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La raza agria

19/04/2016 12:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este no es un momento para discutir sobre las preferencias ideológicas, es el momento para unirnos todos y ayudar

El sábado pasado sucedió la peor tragedia en la historia del Ecuador. Cientos de personas perecieron en un terremoto que asoló decenas de ciudades de la costa. Otras miles están heridas y perdieron sus viviendas.

Mientas esto ocurría, los canales de televisión seguían transmitiendo telenovelas y más programación sin trascendencia durante dos horas. El mismo tiempo se demoró el gobierno en reaccionar y ofrecer pocos datos incompletos. Después de 48 horas de la tragedia el presidente Rafael Correa ordenó la movilización total de las Fuerzas Armadas, a pocas horas de su regreso del Vaticano. Todos esperaban que regresara el presidente para tomar decisiones.

Miles de personas mostraron su indignación en las redes sociales por la falta de información. Hace años el gobierno se declaró a sí mismo como propietario de la comunicación pública y convirtió al derecho humano de la comunicación en un servicio estatal.

Las radios y televisoras independientes empezaron a cubrir paulatinamente la tragedia, bajo el riesgo de infringir el estado de excepción que convierte al gobierno en la única fuente de información legal.

Toda la información existente en el momento de la tragedia provino, en ese momento, de las redes sociales y de las cadenas internacionales de noticias.

Los mensajes de indignación fueron contestados de inmediato por los ejércitos de burócratas, clientes y trolles activados en las redes sociales. En todos los casos que pude personalmente experimentar las reacciones estaban cargadas de groserías, mentiras y falsas acusaciones. ¿Quiénes son estas personas que defienden lo indefendible a insultos?

La nueva casta correísta

Ellos y ellas, revolucionarios y revolucionarias, son lo más indolente del correísmo. Entrenados para responder de la forma más vulgar son una nueva casta de enquistados en el poder. Son lo que podría llamarse la “raza agria” que es “casi” lo mismo que la raza aria.

Los arios son la figura racial utilizada por los nazis para justificar su superioridad étnica y buscar el exterminio de los calificados como enemigos políticos.

“Los agrios” se sienten como los arios nazis en el Ecuador contemporáneos. Son pocos, pero defienden apasionadamente que “son más, que son todos o que son millones”. Son una raza de iluminados que se sienten como los únicos capaces para administrar al gobierno del Ecuador y que están destinados a quedarse para siempre. Sí, son los fanáticos correístas.

El mismo presidente Correa calificó como un peligro a la sociedad civil

Mientras muchos estaban indignados por no recibir información sobre sus familiares y amigos en la zona de la tragedia y otros pedían detalles técnicos del asunto para movilizarse y colaborar, “los agrios” escudaban a un gobierno que no estaba sufriendo ningún ataque de ninguna naturaleza pero que si es el responsable de no haber gestionado la información convertida ahora en servicio público, en lugar de un derecho humano.

Salvar las víctimas, alimentarlas, atenderlas medicamente, ofrecerles refugio es un asunto de información. Organizar a los voluntarios, rescatistas y socorristas es un asunto de información. Iniciar la tarea de reconstrucción de las zonas devastadas es un asunto de información. ¿Cómo se les ocurre a “los agrios” defender la total falta de información que ahora es responsabilidad del gobierno con el pretexto de su ideología en medio del dolor de esta tragedia?

Su estrategia

“Los agrios” utilizaron toda su experiencia para acosar a quienes se indignaron por esta irresponsabilidad y desataron su narrativa de odios, insultos y acusaciones falsas. Toda su fantasía discursiva es la misma del correísmo en estos últimos nueve años: de la lucha épica entre una raza superior y moralista que son ellos, en contra de una masa amorfa de “vendepatrias” que es la sociedad civil autónoma.

El mismo presidente Correa calificó como un peligro a la sociedad civil y un riesgo para los “gobiernos progresistas” a la iniciativa privada, individual y autónoma.  Parece que al primer mandatario le gustaría que todos se enfilen frente a su autoridad y sean tragados por el estado. Pero sucedió lo contrario. Él mismo tuvo que tragarse sus palabras. Mientras permanecía en el Vaticano sucedió la tragedia. En su ausencia el régimen correísta fracasó como gestor de la crisis y ni siquiera pudo cubrir informativamente el asunto ahora que la comunicación es un servicio estatal. Todo el aparato estatal aguardaba a que él, el presidente, llegue para recibir sus instrucciones.

El presidente se tragó sus palabras al ver que, en su ausencia, los medios independientes, empezando por los radiales, poco a poco desobedecieron la prohibición de informar con fuentes ajenas a las estatales; que la sociedad civil a la que él teme tanto y a la que desprecia en los foros internacionales, reaccionó antes que su gobierno y se movilizó para apoyar, que el empresariado grande y pequeño ha unido esfuerzos para enviar donativos y movilizar a los médicos, rescatistas y voluntarios.

Este no es un momento para discutir sobre las preferencias ideológicas de los correístas, es el momento para unirnos todos y ayudar. Pero colaborar no significar perder la perspectiva de las cosas. Los errores del gobierno en materia de asistencia a las víctimas siguen siendo recurrentes y la sociedad tiene el derecho a estar enterada de lo que sucede. Esto no es un asunto ideológico y electoral, es una catástrofe humanitaria que debe ser informada.

@ghidalgoandrade

 


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (191 noticias)
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Tipo:
Opinión
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