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La hora de los milagros

23/04/2016 16:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es por este gran milagro que siempre será recordado el Ecuador: el milagro de ser uno y todos cuando nos necesitamos

Sábado 16 abril, 18:58. El hermoso sol anaranjado se escondía lentamente bajo las aguas de los agradables mares manabitas y esmeraldeños. La gente iba y venía, alegre como siempre. Las calles, abarrotadas de negocios, de productos, de vida sintieron un horrible sacudón. Los cimientos de casas y edificios se vinieron abajo, atrapando a cientos de personas. Otras corrieron por todas partes evitando ser lastimadas por la furiosa naturaleza.

A esa hora un terremoto de 7.8 grados devastó dramáticamente a más de una decena de las principales ciudades costeras del norte del Ecuador. Diferentes provincias también resultaron afectadas.

Gran parte del territorio nacional sintió el fuerte golpe. La incertidumbre se apoderó inmediatamente de las personas que quisieron conocer más detalles de lo sucedido. Las redes sociales del internet fueron las primeras en desvelar la tragedia. Cientos de personas estaban sepultadas bajo los escombros de las que fueron sus moradas y otras miles habían perdido sus casas, vehículos y negocios.

Con la llegada de las luces del amanecer al día siguiente se aclararon también los hechos. La devastación arruinó ciudades enteras dejando miles de víctimas y damnificados. La noticia se extendió por todas partes, nuevamente por la acción de la sensibilidad de las personas.

Este infinito de personas devolvió la fe al Ecuador. Un país que nunca dejó de ser unido, solidario, fuerte

Miles de brigadistas, socorristas y rescatistas, entre médicos, enfermeras, bomberos y otros de cualquier profesión, oficio o nacionalidad engrosaron las filas de un enorme ejército de voluntarios que dejaron la tranquilidad de sus hogares, esposas, esposos e hijos, para ir a defender a sus compatriotas en esta tragedia. Como si fueran soldados de esta patria, se vistieron sus botas y colgaron sus herramientas en sus hombros para ir a librar esta lucha en contra del cataclismo.

Millones de manos solidarias se extendieron por todas partes para enviar víveres, vituallas y medicinas a los damnificados de esta catástrofe. Todos aportaron. Millones de corazones desafiaron este injusto designio de la naturaleza y fueron a enfrentar esta dura prueba de vida. Encontraron ciudades enteras convertidas en ruinas. Los mismos lugares levantados con amor y esfuerzo, que antes estuvieron repletos de música festiva y risas sonoras en segundos se convirtieron en prisiones colmadas de inocentes.  

Este infinito de personas devolvió la fe al Ecuador. Un país que nunca dejó de ser unido, solidario, fuerte. Jamás he sentido tanto orgullo de ser ecuatoriano, como ahora. Llena de fe mi corazón ver tanta gente saliendo a consolar a sus hermanos compatriotas, a rescatarlos, alimentarlos y atenderlos.

Fracasó cualquier intento de dividir al Ecuador en dos mitades. La fe, la generosidad y la entrega siempre serán más fuertes que la perversidad, la vanidad y la prepotencia.

Por un momento creí que nos habíamos abandonado al deshonor de los infames que hacen su negocio intentando conseguir nuestra enemistad. Que equivocado estaba. Hoy más que nunca estamos unidos, como una familia.

Con la llegada de las luces del amanecer al día siguiente se aclararon también los hechos

Es por este gran milagro que siempre será recordado el Ecuador: el milagro de ser uno y todos cuando nos necesitamos.  

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (194 noticias)
Visitas:
687
Tipo:
Opinión
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