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Al Encuentro Con Jesús, Exhortación a los Jóvenes Misioneros del Santo Padre

13/10/2011 00:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Queridos hermanos en Cristo, no podemos dejarnos dominar por el mundo y los pecados, por más leve que sea la falta ataca la disponibilidad que tenemos para defender la Santa causa

E Stamos por arrancar un nuevo ciclo de formación, nuevas vivencias, nueva jornada y nuevas misiones, y como en cada final o inicio de ciclo es importante reflexionar, hacer una retrospectiva de cómo hemos llevado este encuentro con Jesús, es momento de detenernos a pensar y preguntarnos, ¿He crecido en este proceso? ¿He compartido junto al prójimo todo este encuentro con Jesús? ¿Cómo ha cambiado mi vida al conocer mejor a la Iglesia? Son algunas de las preguntas básicas que nos debemos hacer.

Queridos hermanos en Cristo, no podemos dejarnos dominar por el mundo y los pecados, por más leve que sea la falta ataca la disponibilidad que tenemos para defender la Santa causa, es así, que si Cristo y la Iglesia son uno, así nosotros también debemos estar en esa comunión bañada de amor, llamada Iglesia y que es el cuerpo místico de Cristo, y para esto hay que prepararse, no podemos recibir a Cristo si tenemos nuestra casa con el piso sucio. Es por eso necesario e imprescindible blindar nuestra Fé. Todos los días y en cada momento podemos demostrarle nuestro amor a Dios.

No podemos alejarnos de la Fé porque después momentos oscuros nos pueden invadir, como guardianes de la Fé no podemos permitir intromisiones del mal en nuestro ser, es ahí cuando es mandatorio la práctica de la doctrina y de las obras de caridad, la defensa de la Fé no debe convertinos en soberbios, sino en sabios humildes de profesen el amor a Dios, que confíen plenamente en la voluntad de Dios, solo así se forjan los verdaderos Santos del nuevo milenio.

La Fé y la moral se han relativizado en esta época actual, cada vez la humanidad deja la puerta abierta al pecado con el relativismo, no podemos enfrentar al demonio si somos tibios, la Fé debe ser fuerte y alta como un roble, el flaquear nos tornara débiles y proclives a fallar en la misión. Debemos entonces decidir que árbol deseamos ser, acaso el que da fruto en abundancia o solo soy un árbol triste y seco por caerse.

Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la Fé” es ahí donde queremos llegar a la vid, ha estar sujetos del árbol que nunca muere y es Cristo. Somos peregrinos en este mundo, el tiempo que Dios nos ofrece en esta vida es limitado, por lo tanto debemos aprovecharlo al máximo evitando el pecado y cultivando la gracia.

Seamos entonces conscientes con esta misión, vayamos al encuentro con Cristo, preparando desde ya nuestro espíritu, del resultado de nuestra misión dependerá el encuentro con Cristo, no son situaciones separadas sino intrínsecamente juntas, tal como lo son el Amor a Dios y la Fé, no podemos separarlos porque sin el uno no existiera el otro.

Ese amor a Dios nos exige sacrificios y esas oblaciones nos llevaran a la santidad, la Fé nos pretende llevar a un apostolado que es una acción de servicio al Amor, no podemos abandonar la vid porque nosotros que somos el fruto perderíamos la frescura, la savia y por lo tanto la vida, no debemos creer que esta acción de servicio llamada apostolado es una camisa de fuerza o un peso que te asfixia, sino más bien una demostración de amor.

Y donde podemos realizar ese apostolado, la misión es el mundo en todo sitio se puede realizar y mejor aun si iniciamos dentro de nuestros hogares, no podemos multiplicar el apostolado sino predicamos en casa, si no me he convertido en un buen católico no puedo estar entre los llamados a ser Santo.

Esta misión no es una exigencia nuestra, no es un invento de alguien, es un regalo maravilloso que se ha puesto en tu camino Joven, de ti depende que avance y llegue a buen puerto, y en ese camino vas a encontrar preciosas lecciones de vida que te transportaran al encuentro final con Cristo.

Vayamos al encuentro con Cristo, preparando desde ya nuestro espíritu

Esta es la aventura de hacernos santos, fortificando nuestros espíritus queridos Jóvenes Misioneros del Santo Padre, y este suceso debe ir acompañado de una vida al servicio de la misión, no podemos dejar de orar porque perdemos presencia de Dios y perdemos claridad espiritual para poder seguir perseverantes, no podemos dejar los apostolados, el servicio de acción nos lleva a predicar, a cultivar y a cosechar el amor de Dios, todo esto lo podemos hacer y emprender con nuestro prójimo más cercano nuestras familias.

De nada sirve el misionero sino no predica con el ejemplo, es entonces que Dios y su infinita misericordia nos da un sin número de oportunidades para rescatar nuestra vida del pecado, el ejemplo es una norma básica para combatir el escándalo en la sociedad, una vida clara, un testimonio transparente y sincero nos ayudara a sentirnos saludables de espíritu, este paso por la tierra es indispensable para la vida eterna, por eso es preciso hallarle un sentido de compromiso moral y ético a nuestra existencia, no podemos desmayar porque nuestra lucha es contra quienes atacan a la Iglesia, nuestra lucha es por la conversión de las almas.

La Iglesia siguiendo el plan de Dios, trabaja junta y de manera integral, es por eso que debemos redoblar esfuerzos, promoviendo la doctrina social de la Iglesia, haciendo llegar el catecismo hacia quienes no lo conocen aun, debemos ayudar también con mucha oración por las intenciones de nuestro Santo Padre Benedicto XVI, la Iglesia en conjunto libra una batalla dura contra el mal, es nuestro deber ayudarle.

Eres Joven Misionero del Santo Padre y porque y para que lo eres, acaso haz sopesado los dilemas que por Dios incurrimos, nosotros elegimos por voluntad propia desterrar al pecado de nuestro espíritu, llevar un testimonio de vida acorde a la exigencia de Santidad a la cual por Dios todos somos llamados, renunciamos a muchas cosas de la vida y del mundo por la Santa Causa, pero sin embargo a veces parece que olvidamos todo esto y esta misión se convierte en un sacrificio, antes que en una alegría, es ahí donde no se pone a plenitud el espíritu y la gracia no fluye como debiera.

Eres acaso Joven Misionero del Santo Padre por un acto de bondad contigo mismo, por el simple hecho de sentirte bien o por buscar la salvación propia, pues este tipo de cuestionamiento se los hago porque Dios no es una droga, no es una funda de caramelos, o Alcohol, Dios no nos creo para que egocéntricamente nos regocijemos nosotros mismos, sino para que el fruto de mis acciones de servicio individuales produzcan frutos en mi y en los demás, la salvación o la gracia no tiene porque desconectar a la persona del prójimo, el amor no es un objeto que se da, el amor de Dios es algo que está presente en todo el universo y perceptible cuando hayamos gracia.

Somos fruto del amor de Dios, nunca olvidemos que nos creo por un acto de amor, ese amor debemos multiplicarlo y honrar a Dios haciendo participe de nuestras vidas, sin Dios la vida es un calvario, no hay más sufrimiento que encontrarse sin Dios, la soledad es más profunda cuando dejamos de creer, es por eso que nuestra Fé es nuestro escudo no podemos dejar que este escudo pierda su seguridad, no debemos sucumbir ante la adversidad, es por eso que nosotros tenemos que pedirle a Dios en cada momento nos envié los dones del Espíritu Santo y sobre todo preparar sus espíritus limpios para que el Espíritu Santo pueda habitar y actuar en nosotros.

Somos fruto del amor de Cristo, no podemos desmayar ante el infortunio, Cristo nos gano la salvación con la sangre que derramo en la cruz, este sacrificio es un acto de amor, estas tu dispuesto a sacrificarte todos los días por ser un mejor católico, la respuesta sin duda alegrara mucho a Nuestro Señor.

No olvidemos Jóvenes que el Espíritu Santo habita en cada uno de ustedes es por eso que la gracia de la salvación los llama, escuchen el llamado y sean la sal de este mundo.

En Cristo Joven,

José Isidro


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Autor:
José Isidro (65 noticias)
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Opinión
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