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Jacques Brel : el mayor cantautor en lengua francesa

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14/11/2019 10:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Jacques Brel es para mí un tío lejano, un hermano mayor que me enseñó a apreciar la belleza de la hermandad, a deshacerme del yugo del trabajo dentro de nuestra modernidad, a amar con locura y sin atajos

El francés es mi lengua materna. Gracias a ella, tuve desde la infancia acceso a obras culturales universales ideadas y concebidas en la lengua de Molière. El azar me concedió una gran suerte puesto que el mundo francófono ofrece una gama extensa de obras literarias y plásticas relevantes, una miríada de películas y canciones apasionantes. Por el idioma, he podido acercarme a expresiones de artistas de diversos orígenes como de Mali, Luxemburgo, Quebec o Bélgica. Ubicado a apenas unos ciento cincuenta kilómetros de mi lugar de nacimiento, este último país ha albergado grandes creadores como el pintor surrealista René Magritte, Hergé - el dibujante de las aventuras de Tintin -, el escritor de novelas policiacas Georges Simenon o el rockero iconoclasta Arno. Sin embargo, la figura belga francoparlante que más me conmueve es el impredecible cantautor Jacques Brel.

Él nació en una familia pequeña burguesa de Bruselas en el año 1929, mas no estaba destinado a trabajar en la empresa de cartón que heredaría de su padre y su tío. Jacques se sentía agobiado por la vida sedentaria y quería abrazar de lleno su condición de hombre, que era en su concepción un ser hecho para crear y emprender su propio camino. Con unas cuantas canciones en los bolsillos, viajó a París a probar suerte en los cabarets populares de la posguerra. Sin embargo, no fue bien recibido en sus inicios. Lo apodaban el “abad Brel” ya que vestía un saco que se asimilaba a una especie de sotana y cantaba unas canciones que parecían homilías. Unos años después, estrenó “Quand on n’a que l’amour” y se convirtió en menos de una década en el mayor representante de la canción en el idioma francés.

La principal calidad de Jacques Brel, que gran parte del público francés busca en sus artistas, era la honestidad. El cantante ofrecía unos tours de chant que lo exprimían, le exigían un desgaste físico inimaginable. Jacques no cantaba, actuaba sus canciones, las interpretaba con una energía desmedida, una sinceridad que le salía por todos los poros de la piel, un humor y un drama que aspiraban la atención del público. Le grand Jacques, con una cierta falsa modestia, aseguraba que sólo escribía cancioncitas que no debían tomarse en serio, empero los alumnos de hoy estudian en sus clases de francés las letras poéticas que escribió a lo largo de su vida artística.

Jacques Brel compuso la música y la letra de sus más de 200 canciones. De ellas emana una gran calidad lírica a la par que representan un testimonio histórico de lo que fue el siglo XX en Europa del norte. Nos cuenta su amor incondicional por su tierra en Le plat pays, Les flamandes y Bruxelles; las guerras, y los que rehusaron participar en ellas; el amor y el desamor idealizados que fueron mutando a lo largo del siglo; la búsqueda de los sueños de cada hombre, y en particular del hombre artista en La quête. Más adelante, nos habla de sus miedos más profundos, de la muerte, de su exilio en las islas Marquesas y de la nostalgia que cada uno siente en un momento de su vida por su infancia, siempre idealizada.

Mi conocimiento del francés me ha permitido apreciar su R belga tan peculiar, la pesadez con la cual pronuncia sus últimas sílabas, los juegos de palabra, la entonación patética, divertida, burlona o compasiva. Para poder adentrarse por completo en el universo de Jacques Brel, se necesita de igual manera descifrar las múltiples referencias históricas y culturales que se albergan en sus canciones. En calidad de público, me alegra ser parte de una obra que sentó las bases de la objeción de conciencia de muchos jóvenes, fomentó un espíritu libertario, criticó una iglesia predominante y con todo ello dejó paso - asumo a pesar suyo - a las nuevas generaciones. Jacques Brel es para mí un tío lejano, un hermano mayor que me enseñó a apreciar la belleza de la hermandad, a deshacerme del yugo del trabajo dentro de nuestra modernidad, a amar con locura y sin atajos. A 40 años de su muerte, sigo escuchando y redescubriendo sus cancioncitas. Puesto que sus títulos inolvidables no podrían caber en esta página, solamente les mencionaré algunos: Amsterdam, Vesoul, Les Vieux, Mon enfance, La chanson des vieux amants, Ces gens-là, Au suivant, Ne me quitte pas, Fernand, Les bourgeois, Jef, Les Marquises.

Ahora les compete a ustedes soñar en francés - y en su defecto con la traducción al español - con el inmenso Jacques Brel.


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Autor:
Pascal Bomy (6 noticias)
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Opinión
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