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Indios de amazonia, entre vivir o ser explotados

10/09/2020 05:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A pesar de las promesas del Gobierno, no hay garantía de una minería ecológica, pues los trabajadores continúan usando mercurio a pesar de su prohibición en el. Arco Minero del Orinoco

Ecocidio en el Arco Minero del Orinoco en Venezuela, exploracion y explotación

Daño ambiental y corrupción, los flagelos que azotan el Arco Minero Arco Minero del Orinoco

 

ARCO MINERO DEL ORINOCO | CORRUPCIÓN | DAÑO AMBIENTAL

A pesar de las promesas del Gobierno, no hay garantía de una minería ecológica, pues los trabajadores continúan usando mercurio a pesar de su prohibición.Los periodistas Edgar López y Julett Pineda, autores del trabajo Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro, dieron a conocer durante el Foro Guayana Sustentable, realizado por el núcleo Bolívar de la Universidad Católica Andrés Bello, que la corrupción y el daño ambiental se han acentuado con el Arco Minero.

López aseguró que “El pranato minero es lo más visible del Arco Minero del Orinoco. Cuando vas a los pueblos mineros, lo que se encuentra es esta mafia que controla el negocio del oro”.

Ecologica

Los militares están en la periferia de las zonas mineras, no entran a las minas, reseñó Correo del Caroní.

El periodista destacó que, a pesar de las promesas del Gobierno, no hay garantía de una minería ecológica, pues los trabajadores continúan usando mercurio a pesar de su prohibición, lo que ha incidido en el aumento de la tasa de mortalidad, que de acuerdo con su investigación, para 2013 los registros más altos se ubicaban en los municipios Roscio con 69.2 muertes por cada 100 mil habitantes, y Sifontes con 58.4 muertes por cada 100 mil habitantes por esta causa.

Por su parte, Julett Pineda hizo referencia a las 150 empresas con las que se firmarían los convenios para la exploración y explotación del Arco Minero del Orinoco, de las cuales solo se conocen 13, entre ellas Gold Reserve, trasnacional que se alió con el Estado para crear dos empresas de maletín que no tienen oficina pero que se llevan la mayor parte del Arco Minero.

Monitoreos de la NASA determinaron que 200 hectáreas de bosque se perdieron entre diciembre de 2016 y abril de 2017, equivalentes a más de 141 mil canchas de futbol. La deforestación y la contaminación por uso de mercurio se ha extendido hasta el Parque Nacional Canaima, pese a que es un área de protección.

No hay garantía de una minería ecológica

La Amazonía occidental y sus pueblos indígenas amenazados por explotación petrolera

 

La Amazonía occidental, hogar de la mayor biodiversidad y selva tropical todavía intacta en la tierra, pronto se puede cubrir de oleoductos y tuberías. Los conservacionistas advirtieron que está en riesgo la biodiversidad de vastas franjas de la región porque al abrirse a la exploración de petróleo y gas cae en riesgo la vida variada que existe en la selva y lo más prístino del planeta, así como el hábitat de decenas de pueblos indígenas

 

Un nuevo estudio ha encontrado que por lo menos 35 corporaciones transnacionales de petróleo y gas operan en 180 “bloques” -áreas zonificadas para exploración y desarrollo- en las selvas amazónicas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y el occidente de Brasil, donde tienen su hábitat muchos grupos étnicos indígenas, incluso algunos de los últimos pueblos sin contacto con el mundo, quienes prefieren vivir en aislamiento voluntario total

.

 

Los científicos ambientales describen a esta región como pulmones del planeta porque contiene la más extraordinaria diversidad biológica y cultural, pero también alberga grandes reservas de petróleo y gas. La demanda global de hidrocarburos cada vez mayor estimula niveles sin precedentes de nuevas exploraciones petrolíferas y extracción de petróleo y gas que amenazan con la devastación ambiental y cultural.

 

Durante un período de cuatro años los investigadores siguieron las actividades de hidrocarburos a través de la región y generaron un mapa completo de las exploraciones de petróleo y gas. Los investigadores confeccionaron su carta utilizando información oficial, suministrada por los propios gobiernos, respecto a tierras que durante los últimos cuatro años se arrendaron o concesionaron a transnacionales energéticas para que busquen petróleo y gas en la Amazonía de Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia.

 

El mapa muestra que las regiones señaladas para proyectos de petróleo y gas cubren ya más de dos tercios de la Amazonía en Perú y Ecuador. De 64 bloques de petróleo y gas que cubren el 72% de la Amazonía peruana, ocho ya están aprobados desde 2003 y por lo menos 16 fueron firmados en 2008. Se esperan mayores incrementos de esta actividad en Bolivia y el occidente de Brasil.

 

El resultado ha sido una evaluación alarmante de las amenazas que se ciernen sobre la biodiversidad y la población indígena de la región. El trazado muestra en detalle los proyectos de extracción de petróleo y gas de 35 compañías transnacionales en las áreas del Amazonas más propicias para la vida de diferentes especies de mamíferos, pájaros y anfibios.

 

“Hemos estado siguiendo los desarrollos de petróleo y gas en la Amazonía desde 2004 y el cuadro ha cambiado ante nuestros ojos”, dijo Matt Finer, de Salvemos la Selva de América, un grupo ambiental establecido en EEUU. “Cuando se examina dónde están los bloques de petróleo y gas, se observa que coinciden perfectamente con sectores clave de la mayor biodiversidad, casi como por diseño, y éste en uno de los más grandes, si no el mayor, lugar de la biodiversidad en la tierra”.

 

Algunas regiones han establecido reservas de petróleo y gas, pero en otras, las compañías necesitarán cortar el bosque para efectuar pruebas que confirmen sus especulaciones, incluyendo explosivas investigaciones sísmicas y pruebas de perforación. Típicamente, las compañías dedican siete años a explorar una región antes de decidir si entrarán de lleno a la producción completa.

 

“La preocupación real es que cuando la exploración en una zona resulta acertada, comienzan los movimientos de la fase de desarrollo, que es cuando comienzan a abrirse los caminos, la perforación y las tuberías invaden la selva”, dijo Finer.

 

En un artículo escrito para el periódico “PLoS One”, Finer y otros científicos de la Universidad de Duke y de la ONG Tierra es Vida (Land is Life), un grupo medioambiental de Massachussets, llamaron a los gobiernos a que repiensen cómo se explotarán las reservas energéticas de la Amazonía.

 

Los autores del artículo arguyeron como un problema central que las compañías deben someter sus proyectos a una evaluación del impacto ambiental, que a menudo son estudios considerados de manera individual y no colectivamente. “No están observando el cuadro completo de lo que sucederá, ni tampoco verifican si, al mismo tiempo, existen cerca otros proyectos similares por ejecutarse”, dijeron. “Cada compañía podría estar creyendo individualmente que está actuando de manera relativamente responsable y custodiará bajo su control sus propias redes de carreteras, y así sucesivamente, pero ¿qué sucede cuando existen otros 15 proyectos alrededor?”, preguntó Finer. “De pronto, cuando se observe el cuadro completo, saltará a la vista una extensa red de caminos”, añadió. La creación de extensas redes de carreteras hará previamente inaccesible a la selva, a riesgo de la deforestación, la caza ilegal, depredación del bosque y transporte de troncos de árboles”, argumentaron los autores.

 

La investigación adicional del equipo encontró que muchos proyectos previstos de exploración y extracción se encuentran en tierras que son el hogar ancestral de muchos pueblos indígenas, que no han sido consultados y no tienen opción de opinar si un proyecto debe seguir adelante o no. Por lo menos 58 de los 64 bloques en Perú afectan tierras donde viven comunidades aisladas, y en 17 se está infringiendo la condición de reserva de áreas previamente asignadas a grupos indígenas.

 

“Esta manera de acometer desarrollos de hidrocarburos que se efectúa en la Amazonía occidental constituye una gruesa violación de los derechos de los pueblos indígena de la región”, dijo Brain Keane, de Tierra es Vida. “Existen acuerdos internacionales y leyes interamericanas de derechos humanos que reconocen a los pueblos indígenas el derecho a sus tierras y prohíben explícitamente el otorgamiento de concesiones para explotar recursos naturales en sus territorios sin su libre consentimiento anterior e informado”, añadió.

 

La resistencia indígena esta incrementando su organización y politizándose cada vez más, adquiriendo eficacia en niveles nacionales e internacionales. “Esta expansión ocurre en detrimento de nuestro pueblo y de la Madre Tierra”, advirtió José Antúnez, líder del pueblo Ashaninka de Perú.

 

Actualización de Matt Finer (de Salvemos la Selva, co-autor del informe en “PloS One”)

 

Esta historia noticiosa -que destaca las amenazas a que hace frente la Amazonía occidental ante los desarrollos de petróleo y gas- no sólo involucra a una de las mayores regiones de biodiversidad de la Tierra, sino, como hemos visto recientemente, es literalmente una cuestión de vida o muerte para los pueblos de la región. Mientras muchos análisis científicos previos y la atención global estaban centrados en la tala masiva de árboles en la Amazonía oriental de Brasil, nuestro estudio fue uno de los primeros en poner de relieve la magnitud y el alcance de las amenazas a que hace frente la Amazonía occidental, todavía en gran parte intacta (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y el occidente de Brasil).

 

Después de su publicación en el periódico científico PLoS ONE en agosto de 2008, la historia recibió una considerable cantidad de prensa internacional, incluyendo notas en “The Guardian”, “New Scientist”, “Associated Press” y varios periódicos importantes de Suramérica. Nuestro reportaje apareció en un momento particularmente oportuno, cuando los medios de información y el público se centraron en los altos precios y la dependencia del petróleo importado.

 

Mientras nuestro artículo disparaba la alarma sobre la crisis inminente en la Amazonía occidental y era observado por la comunidad científica, la mayor parte de las complejas cuestiones planteadas en nuestro trabajo continuaron permaneciendo en gran parte debajo del radar de los grandes medios públicos y de la gran prensa principal en EEUU.

 

En junio de 2009 hubo choques mortales en el norte del Perú entre la policía y los pueblos indígenas que habían estado protestando contra nuevas políticas, decretadas por el gobierno para cumplir un acuerdo de libre comercio con EEUU, que promueven explotaciones de petróleo, gas, minería, tala y transporte de troncos y proyectos de combustible biológico sobre tierras indígenas sin el consentimiento de las etnias. Este problema fue un tema importante abordado en nuestro artículo, bajo el título “Consentimiento previo, libre e informado”. Estos acontecimientos que, según se informa, dejaron más de 50 personas muertas, dieron lugar a una segunda ronda de notas de prensa que citaron nuestro artículo. “The New York Times” y “Reuters”, por ejemplo, destacaron nuestro hallazgo de que la gran mayoría de las concesiones de petróleo en la Amazonía peruana fueron asignadas en tierras con títulos indígenas.

 

Las cuestiones planteadas en nuestro artículo continúan teniendo importancia crítica. Las concesiones de petróleo y gas (en bloques) ahora cubren más de 700.000 kilómetros cuadrados de la Amazonía occidental, mucho más de lo que estimábamos en 2008. El problema de las nuevas exploraciones de petróleo y gas y el desarrollo de proyectos en áreas sensibles es particularmente severo en Perú y Bolivia, y también se incrementa en Colombia. En contraste, en Ecuador surgió un signo esperanzador que continúa promoviendo la innovadora Iniciativa Yasuni-ITT, que destacáramos en nuestro estudio. Ecuador está proponiendo dejar casi mil millones de barriles de petróleo, el 20% de sus reservas conocidas, sellados bajo tierra para siempre a cambio de fuentes de ingresos alternativos de la comunidad internacional.

El plan "Avança Brasil!". incluye --entre otros proyectos de consecuencias negativas-- uno para duplicar la actual red carretera continetal

 

Como los medios elaboran información a partir de nuestra investigación sobre la Amazonía occidental, para hacerla más accesible establecimos el sitio web www.westernamazon.org para proporcionar información y datos de nuestros estudios. También proporcionamos vínculos a cualquier noticia relacionada con nuestro estudio y el problema de los hidrocarburos en el la Amazonía.

 

Fuentes: “PloS One”, agosto de 2008, “Oil and Gas Projects in the Western Amazon: Threats to Wilderness, Biodiversity, and Indigenous Peoples”, por Matt Finer, Clinton N. Jenkins, Stuart L. Pimm, Brian Keane y Carl Ross; The Guardian UK, , “Amazon rainforest threatened by new wave of oil and gas exploration”, por Ian Sample. Estudiante investigador: Rob Hunter Evaluador académico: Sasha Von Meier, Ph.D., Sonoma State University

 

Matt Finer, Clinton N. Jenkins, Stuart L. Pimm, Brian Keane y Carl Ross (PLOS ONE) e Ian Sample (THE GUARDIAN UK)

 

Traducción: Ernesto Carmona (especial para http://www.argenpress.info/ )

 

 

¿Cómo viven?

La mayoría de los indígenas viven en comunidades establecidas a lo largo de los ríos americanos. Cultivan una amplia variedad de vegetales y frutos como la yuca, el maíz, judías y plátanos machos.

 

 

Los yanomamis viven en el estado de Roraima, en Brasil, y al otro lado de la frontera en Venezuela.

 

 

También cazan y pescan, utilizando venenos a base de plantas para aturdir a los peces. Algunos pueblos indígenas cazan con armas de fuego, otros muchos usan arcos y flechas, lanzas o cerbatanas con dardos impregnados en curare.

Tan sólo unos pocos pueblos indígenas de la Amazonia son nómadas; estos tienden a vivir en el interior de la selva alejados de los ríos. Plantan cultivos pero dependen principalmente de la caza y la recolección.

Hoy día la mayor parte de los indígenas de la Amazonia tiene acceso a la sanidad y educación “occidentales”. Cuando estas iniciativas están controladas por los propios indígenas, suelen ser muy exitosas.

¿Cuáles son sus problemas?

Casi todos los problemas de los indígenas giran en torno a la tierra: los foráneos quieren su tierra o lo que hay sobre o debajo de ella. Las principales amenazas provienen del gran “boom” en la exploración de gas y petróleo (“oro negro”), la tala ilegal desenfrenada y la rápida expansión de la ganadería y la agricultura.

Tierra = vida

Los pueblos indígenas cuyas tierras son respetadas generalmente prosperan. Sin embargo, en Brasil no tienen derechos colectivos de propiedad territorial, mientras que en países como Perú o Colombia, donde muchas comunidades consiguieron la titularidad de sus tierras hace décadas, los gobiernos y las empresas transgreden sus derechos constantemente.

Los indígenas de Raposa-Serra do Sol, en Brasil, hablan con Survival sobre sus tierras y sus vidas.

Cinco siglos después de que los primeros europeos entraran en la Amazonía, muchos indígenas continúan muriendo a manos de los foráneos y pueblos indígenas enteros siguen enfrentándose a la amenaza de la aniquilación.

Actúa

Los pueblos indígenas de la Amazonia necesitan nuestro apoyo:de América, de Europa, pueshaymuchas formas de actuar por los pueblos indígenas, por la naturaleza y por la humanidad.Hemos vistocerca de los makiritares, muchos vascosa, ayer y hoy, curanddo sus enfermedades, enseñándoles a cutivar introduciendo nuevas técnicas, compartiendo su soledad.Vascos e Amazonia, en Chernobil. en el Sahara.Bravo.

Entre las campañas más urgentes de Survival en la Amazonia se encuentra la de los nukaks dos tercios de los cuales han muerto desde que se produjo su primer contacto hace 20 años; la de los indígenas aislados de Peru que se encuentran amenazados por las petroleras y los madereros; y la de los enawenenawes, que intentan proteger su tierra de los terratenientes ganaderos y los agricultores de soja

ha que exigir del gbierno de Brasil que pare el genocidio

La Amazonia alberga alrededor del 15% del agua utilizable en la Tierra.

Si bien no hay consenso respecto a la extensión exacta de la región, se puede estimar que  cubre aproximadamente 8 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales, unos 6.878.000 pertenecen a la cuenca del río Amazonas.

En el año 2000 se calculó que  28 millones de personas aproximadamente viven en la Gran Región Amazónica, de los cuales cerca de 1 millón son Amerindios. Más del 60% de la población actual vive en zonas urbanas.

Ocho países y un departamento de Francia comparten la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y la Guyana Francesa.

La región amazónica es uno de los más grandes, diversos, complejos y ricos dominios naturales del planeta. El área de toda la Región Amazónica corresponde a 1/20 de la superficie de la tierra, 2/5 de Suramérica, 3/5 de Brasil. Además, contiene 1/3 del bosque tropical, y sólo una pequeña fracción de la población mundial.

Aproximadamente el 30% de todas las especies animales y vegetales del mundo se pueden hallar en la región amazónica. En la Amazonía peruana se ha registrado la más grande concentración de especies de árboles en el mundo: 300 especies por hectárea; en 2 km² 630 especies de vertebrados se han encontrado, incluyendo 353 especies de aves, y 232 especies de mariposas, y 5.000 especies de insectos en un solo árbol.

El sistema de ríos, Amazonas-Solimões-Ucayalli, representa el río más largo del mundo, con 6.671 kilómetros y el conjunto de la cuenca está constituida por más de 1.000 ríos.

A medida que el río Amazonas se acerca al océano, los sedimentos se acumulan en una cantidad estimada a mil millones de toneladas por año, que son luego dispersados por el río en el océano.

El 50% del vapor de agua existente en la Amazonia lo transportan los vientos provenientes del Océano Atlántico hacia el oeste ; el otro 50% proviene de la evapo-transpiración de los bosques en sí.

 

 

"Avança Brasil!" . . . hacia la destrucción de la Amazonia

 

 Políticos, funcionarios forestales, representantes de la industria y de ONGs se han visto muchas veces cuando discuten sobre el futuro de la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo. Todos parecen preocupados por el futuro del pulmón de la tierra. A pesar del drástico proceso de deforestación y degradación que está afectando desde hace años a este vasto y rico espacio geográfico, en los encuentros entre importantes reina una visión optimista. El fundamento de tal actitud está en la idea del llamado "manejo forestal sustentable"  que si se respeta constituirá la herramienta capaz de solucionar casi todos los problemas.

 

El sector industrial, representado por la Confederación Nacional de Industrias de países amazónicos y Survival defienden la corta selectiva como una práctica adecuada para alcanzar el "desarrollo sustentable" de la selva amazónica y alerta frente a las visiones catastrofistas y alarmistas respecto al futuro. Los representantes de las ONGs sobre todo de Brasil y Ecuador comparten básicamente la idea de que el manejo forestal sustentable constituye una manera adecuada de conservar la selva. Si bien ambos grupos mencionan la necesidad de controlar el madereo ilegal, y el sector minero los aspectos sociales y políticos no están considerados debidamente.

 

 Los indígenas de diferentes naciones quieren seguir siendo indios, necesitan conservar sus bosques y culturas y para ello necesitan nuestro apoyo. El jefe kayapo O-Kiaboro recuerda que la llegada de los europeos blancos al territorio que después sería Brasil significó el inicio de la destrucción de la naturaleza y de las culturas indígenas. Su pueblo nose siente muy optimista en relación con el futuro de la Amazonia. Por el contrario, su percepción es que estan perdiendo su hogar, y que las autoridades de los países de Amazonia no estan haciendo nada para proteger sus derechos. Aboga por un fortalecimiento del estatus y las funciones de la FUNAI (Agencia Gubernamental de Asuntos Indígenas), que actualmente está siendo desmantelada. Pero otros  voceros de tribus indígenas dicen claramente que la FUNAI no sirve. Pero la mayoría de los pueblos indígenas opinan que es malo tenerla, pero peor sería no tenerla". Pero  sobre todo los políticos no hacen caso a los indígenas y siguen más o menos en el mismo tono optimista: el manejo sustentable es la solución al problema.

 

 Los políticos creen que el "manejo" de los bosques exige “la apertura de la selva”, como consecuencia de la corta o la poda selectiva. La poda selectiva requiere miles de trabajadores, personal cualificado y pasa por grandes grupos metidos en el bosque con máquinas ad hoc y toda esa parafernalia aumenta el riesgo de incendios, fenómeno que ya está comprobado: gente en la selva fuego seguro que está destruyendo extensas áreas de la Amazonia.

 

Pero probablemente el peor aspecto de la corta selectiva es que es un argumento usado por los gobiernos, sobre todo Brasil, el más poderoso, es que apoyan sus planes de promoción industrial para explotar los recursos de la Amazonia durante muchos años por venir. Por increíble que parezca, tras el desastre ambiental y social que significo el programa "Pra frente Brasil!" implementado durante la dictadura militar brasileña en los años 60 y 70, y a pesar de las críticas que levantó en 1997 el plan "Brasil en Acción", para inversiones en infraestructura, nuevos asentamientos y la expansión de la frontera agrícola en la Amazonia, el gobierno de Brasil, hoy, sigue insistiendo con el plan "Avança Brasil!". Este nuevo y gigantesco plan incluye --entre otros proyectos de consecuencias negativas-- uno para duplicar la actual red carretera en la región. Lo cual ayudaría la gran explotación de la totalidad del volumen de madera existente y llevaría a la aliquidación final de la selva.

 

En suma, la conservación de la Amazonia no es una cuestión técnica, que pueda ser resuelta con el "manejo forestal sustentable". En el actual contexto político, centrar la discusión en este tema significa jugar a favor de las empresas que, respaldadas por el gobierno brasileño, se estan preparando para explotar lo que queda de un espacio que hace 50 años permanecía prácticamente virgen y estaba siendo utilizado de manera verdaderamente sustentable por parte de los pueblos indígenas que lo habitaban. El otro peligro que se cierne sobre la Amazonia son las empresas petroleras  de las que hemos hablado como se merecen, o sea mal.

 

 


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