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Figuretti

26/12/2017 23:26 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

César Montúfar representa a la sociedad civil como acusador particular en el juicio en contra de Jorge Glas por asociación ilícita. Pero unos pocos lo acusan de ser un figuretti. ¿Lo es?

César Montúfar representa a la sociedad civil como acusador particular en el juicio en contra de Jorge Glas por asociación ilícita. La gente se lo agradece. Pero unos pocos lo acusan de buscar notoriedad política, de ser un figuretti. ¿Lo es?

Montúfar, profesor de postgrado e investigador social, fue asambleísta durante el periodo 2009 a 2013 y como director de la Corporación Participación Ciudadana monitoreó las elecciones legislativas y presidenciales de 2002. También protagonizó una serie de plantones ciudadanos en contra de reorganización la Corte Suprema de Justicia ordenada por el ex presidente Lucio Gutiérrez en diciembre de 2004, calificada como un golpe de estado.

Activista, académico y representante, doctor en política por la Nueva Escuela de Ciencias Sociales de Nueva York, Montúfar es además un prolífico escritor, autor de libros académicos y testimoniales, artículos científicos y divulgativos, así como de columnas de opinión. Es así como nuestro representante ciudadano en calidad de acusador particular resultó ser un político cabal en un clima de aguda crisis representativa.

Durante la década autoritaria del correismo, los cabecillas de Alianza PAIS se obsesionaron con proscribir el debate político, la discrepancia democrática y el diálogo público, rodeándose de políticos descalificados, inútiles u ociosos que ocuparon los principales cargos representativos. Salvo honrosas excepciones ¿seguiremos aceptando que nos impongan representantes que siquiera pudieron leer correctamente sus intervenciones parlamentarias, que consiguieron repentinamente sus titulaciones universitarias mientras disfrutaron del poder o que se tropezaron con sus cargos políticos bajo la única condición de alzar la mano durante las votaciones asamblearias?    

Solo así nos aseguraríamos que quienes aspiren a convertirse en políticos no busquen un espacio en la función pública para disponerlo como un negocio rentable

Por eso se entiende que en sus declaraciones públicas estos oportunistas abusen de muletillas ideológicas sin contenido o que sus frasecillas chillonas rehúyan al análisis de los principios del derecho general, de los procedimientos constitucionales o de las complejidades de la ciencia política.

César Montúfar es hoy calificado como “figuretti”, que es un término que no existe en el diccionario de la lengua española pero que podría referirse a quien busca figurar o llamar la atención. Tal y como si se tratase de una personalidad histriónica o que intenta la atención de los demás, los detractores de estas iniciativas ciudadanas se escandalizan cuando alguien distinto actúa en los asuntos públicos y ocupa un espacio abandonado por la oposición política. El correismo enseñó a justificar la persecusión y se entiende la incomodidad que produce que un ciudadano sin fueros políticos como César Montúfar reclame, en nombre de todos, un lugar para la sociedad civil en las demandas de transparencia y que produzca un precedente judicial inédito e histórico en la lucha ciudadana en contra de la corrupción. Todos estos son méritos que deberíamos considerar como imprescindibles para quien quiera ocupar un cargo político.

Nadie debería ser admitido en el gobierno de una nación si llegara con la intención de ocupar un puesto para calentarlo. Aunque hubiera sido una moda impuesta durante el correismo, los "alzamanos" deberán ser descartados cuanto antes. E inclusive, debería ser un requisito querer representar con la mayor fidelidad posible las demandas de la sociedad civil en materia de transparencia pública, estar dispuestos a rendir cuentas periódicas sobre sus decisiones políticas ante los medios de comunicación y, especialmente, tener una vida intachable acompañada de una trayectoria profesional que acredite una sólida formación en las áreas de desempeño. Solo así nos aseguraríamos que quienes aspiren a convertirse en políticos no busquen un espacio en la función pública para disponerlo como un negocio rentable que les ha permitido, a más de uno, levantar repentinamente obcenas mansiones. 

Si eso es “llamar la atención” es el momento para exigir más políticos que “llamen la atención” sobre lo realmente importante en una democracia, tal y como lo hace César Montúfar. Y es también la hora de prohibir que otra vez los oportunistas sin principios, advenedizos sin educación y otros holgazanes se hagan cargo del país al que quebraron.   

Es así como nuestro representante ciudadano en calidad de acusador particular resultó ser un político cabal en un clima de aguda crisis representativa

Somos una sociedad de gente decente que nos merecemos políticos decentes. ¿Es mucho pedir?

@ghidalgoandrade

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (292 noticias)
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Tipo:
Opinión
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ANA DEL ROCIO SILVA (27/12/2017)

He leído con mucha emoción tu artículo, coincido en su totalidad con lo escrito. Mi homenaje y admiración para ese ser humano hermoso que es César Montufar, tengo en mi retina la imagen noble de dos valientes César y Byron en una Avda. en Quito, luchando contra el déspota,