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El día de reposo

04/04/2018 11:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Cuántas discusiones no hay a diario a fin de aclarar si el día de reposo para los Cristianos es Sábado o domingo? He aquí la aclaración

EL DÍA DE REPOSO.

 

El crudo entender de los simples, el entender soberbio, el entender literal, el entender carnal, el ver con ojos carnales y no espirituales, el conducirse mediante teologías o filosofías, el ser instruidos mediante planes humanos, el haber sido fundados mediante estatutos humanos; Ha conllevado a una sabiduría burda. Ya se había escritoSe apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron” (Salmos 58:3) y también se nos dijoPero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales” (Judas 1:10), desde la matriz las congregaciones han hablado no una, sino cientos de mentiras, y entre tantas mentiras han incluido el día de reposo; Entre tantas denominaciones y religiones se habla respecto del día de reposo:  “En los tiempos del Antiguo Testamento, el pueblo del convenio de Dios observaba el día de reposo en el séptimo día de la semana porque Dios descansó el séptimo día después de crear la tierra, Después de la resurrección de Jesucristo, la cual ocurrió el primer día de la semana), los discípulos del Señor comenzaron a observar como día de reposo el primer día de la semana, o sea, el domingo” otras dicenel Sábado es una de las señales del verdadero Jesús, y que la iglesia que adore el día Domingo no puede ser la verdadera Iglesia de Dios”; Ellos, los que se dicen ser Cristianos y que por años según ellos han servido al Señor, viven con una gran obsesión por establecer el día de reposo ya sea en Sábado o ya sea en domingo. Discuten tonterías, vanidad discute vanidad, debates infructíferos son, no hay ninguna edificación en sus discusiones, dicen ser Cristianos, dicen amar a Cristo y, no saben lo que aman, no saben a quién aman, ¿Puede amarse verdaderamente  lo desconocido? Todos ellos son mentirosos, pues, no conociendo a Cristo ni su trascendencia, ni su magnitud ¿Cómo pueden amarlo?; Son como los adolescentes enamorados, que dicen amar, y lo que aman es la apariencia, mas cuando la piel va envejeciendo su amor ha envejecido también y está al borde de la muerte, pues de la vestidura se enamoraron no previendo que la vestidura decae y que lo que perdura es el contenido de la vestidura.

 

El día de reposo ¿Qué es? Desde el principio de la creación estableció Dios “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.  Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (GN 2:2, 3) A ellos yo pregunto ¿Acabó Dios la obra de sus manos? Porque si ya Dios acabó la obra de sus manos, entonces, ¿Qué es la edificación de la Iglesia? Y ¿Ya ha sido acabada la Iglesia? ¿Ya la tierra ha dado sus frutos esperados? ¿Ya la Iglesia dio a luz el fruto que ha de parir?; Si la obra de Dios ya hubiese acabado entonces ¿A qué se refería nuestro Maestro cuando dijo “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (JN 4:34) La obra de Dios no ha sido acabada aún, pues es Cristo quien debe acabarla, y ésta obra ¿Cuál es? La edificación del hombre, y quizás muchos se preguntarán ¿A caso el hombre no había sido hecho ya? A ellos digo: Fue hecho el hombre animal, fue hecho el hombre temporal, fue hecho el hombre mortal, fue hecho el hombre pecador, el hombre que debía morir por fuerza para dar paso  al nuevo hombre ¿Cómo es eso? El hombre natural el cual fue hecho primero es la semilla de la cual se nos dice “lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes” (1ra COR. 15:36) Así pues, fue Adán la semilla que Dios sembró en el principio, la cual debía morir para poder ser vivificada, y la vivificación es por el Espíritu, es por Cristo, el cual es llamado también “Espíritu vivificante”, de manera que cuando el Señor habla y dice Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” Fue al hijo a quien hizo aquella propuesta, así que Él hizo la semilla (Adán) y posteriormente, Cristo vendría sobre los hijos de Adán a darles el aliento de vida, por eso Él dice “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”  porque Él ha venido a acabar la obra del Padre, el Padre la comenzó y el hijo la terminó; Dicho esto, que Cristo es el que acaba la obra del Padre, que Cristo es por tanto el Sello sobre las frentes de sus hijos, el Sello por el cual se da por concluida la obra,   y sabiendo que el día de reposo es el día en el que Dios acaba su obra, entonces ¿No es Cristo el Día de Reposo?.

 

No te extrañes que te haga la pregunta ¿No es Cristo el Día de Reposo?, Cristo es el día de reposo, en Cristo ya no hay Sábados, ni hay otros días, en Cristo comienza un día que no acaba, en Cristo comienza el reposo no sólo de los hombres, sino también el de Dios, y por eso es que se dice “y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.  Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” , porque en Cristo Dios mismo ha venido a reposar, es en Cristo donde reposan Dios y el hombre juntamente, es en Cristo donde moran Dios y el hombre, por eso a Cristo se lo llama “El hijo del hombre” y también se lo llama “El hijo de Dios” Porque en Cristo se encuentran Dios y el hombre, Cristo es la bandera de la paz entre Dios y el hombre, Cristo es el templo en el que Dios mora y al cual el hombre acude para encontrarse con Dios.

 

Quizás aún no me hayas entendido, pero lo que digo se comprueba fácilmente cuando se nos dice “Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (HB 4:10) ¿Ves cómo Dios ha reposado de sus obras en Cristo? ¿Ves cómo el hombre se encuentra con Dios mediante el reposo de Dios que es en Cristo?, al respecto también se nos dice “Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio”(HB 3:14) de forma que cuando se nos dice “somos hechos partícipes de Cristo” lo que se nos dice es, que somos participantes en el reposo de nuestro Dios, y que es Cristo el Séptimo Día, en el que Dios ha reposado; Es Cristo el Séptimo día en el que Dios ha acabado su obra; Es Cristo un día vivo y eterno. El que ha despertado en Cristo, al que le ha amanecido Cristo, éste ha entrado en el día de reposo, del cual también se dice “…Pero su favor dura toda la vida” (Salmos 30:5) y también se dice“Y a la mañana vendrá la alegría”, Para el que ha llegado a Cristo en espíritu y en verdad, para este ya no hay sábados, ni ningún otro día, ha entrado a un día que es eterno, un día que por su eternidad no tiene espacio para la muerte, un día en el que el tiempo se detiene para el espíritu y este se rejuvenece, es un día en el que el cansancio desaparece y ya no hay fatiga; Es un día inamovible, un día en el que el sol no es su lumbrera, sino que la lumbrera es la gloria de Dios, su lumbrera es la  luz primera, la cual fue separada desde el principio de su concepción y reservada para el momento en que el hombre entra en su reposo que es Cristo.

 

Jesús mismo dice Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” ¿No es acaso claro que si Él nos hace descansar es porque el día de reposo es Él mismo? Cristo nos hace descansar de todas nuestras fatigas, Él quita nuestras cargas, nos manda a aborrecer nuestras causas, y las ha tomado Él por nosotros entre tanto nosotros llevamos su yugo, es en Él que venimos a morir para ser vivificados pues por eso se nos dice “…si uno murió por todos, luego todos murieron;  y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2da. COR 5:14, 15) De manera que en Cristo se cumple lo antes dicho “lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes” ; Ahora pues sabemos, que si en Cristo vivimos entonces por Cristo morimos, porque si uno murió por todos, luego todos murieron, y también tocante al reposo dice “y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí” De manera que ya no vivimos para nosotros sino para Dios, y si para Dios vivimos, entonces en el día de reposo hemos entrado, porque ¿No es en el día de reposo que se acostumbra entrar en comunicación con nuestro Dios?, si ya no vivimos para nosotros entonces ya ninguna labor hacemos para nosotros, por lo cual hemos entrado en el reposo, pues hemos muerto, ¿No es común que entre los hombres se dice al que muere “Descansa en paz”? Pues si hemos muerto para nosotros a fin de vivir para Dios, ¿no hemos descansado en paz?.

 

Aquel que llamándose a sí mismo Cristiano venera un día de la semana por día de reposo, éste se ha hecho un idólatra, ya no por hacer a Dios semejante a una imagen, sino por hacer a Dios semejante a un día; Porque se nos dice “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?” (Isaías 40:18) Ellos diciendo amar a Cristo y venerarlo a Él, han venerado a un día en lugar de a Él, han visto al día de reposo como un día humano y no como un día celestial el cual es eterno, y para los que dicen ¿Cómo puede ser Cristo un día? Entonces les pregunto ¿No dijo Él “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”? Y aquella luz de la que habla ¿cuál es? Aquella primera luz de la cual Dios dijo “Hágase la luz”, la cual según se escribe “Y llamó Dios a la luz Día” ¿Ves pues que Cristo siendo la luz es también llamado Día?, así que, no se extrañe nadie porque yo diga “Cristo es el día de reposo” porque aquella luz fue llamada día, y ¿Cuál día sería sino aquel que fue santificado? ¿Cuál de todos los días sería Él sino el día especial de Dios en el que Él reposo? ¿Cuál día sería Cristo sino aquel en el que la luz que lo alumbra no es el sol sino la gloria de Dios?. Cristo es el día, Cristo es la luz, Cristo es el día de reposo, el día Santo el cual es eterno, por eso Él mismo dijo “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.  Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”  Así que vemos que, Cristo que es el día de reposo, fue hecho por causa del hombre, pues por causa del hombre vino a éste mundo, y el hombre no fue hecho por causa de Cristo (el día de reposo), desde el principio, la luz fue reservada para los hombres, es decir, Cristo fue reservado para manifestarse a los hombres, de modo que el día de reposo fue hecho para el hombre y no el hombre para él, por eso, por causa de todos los hombres murió, a fin de que todos murieran para vivir en Él, para vivir en el reposo del Señor, el cual es Cristo Jesús.

 

Quizás algunos aún no convencidos de lo que antes he dicho se pregunten ¿Entonces porqué la ley establece el sábado que es un día de la semana común de los hombres como día de reposo? ¿Qué les contestaré? Por la misma necesidad de que primero fuese la ley y los profetas, y después el Evangelio; Por la misma razón de que primero fuese Adán y después Jesucristo; Por la misma razón de que primero fuese el sol y después la otra luz; Por la misma razón de que primero fuese el hombre animal y después el espiritual; Todo lo creado fue por señal, el día Sábado fue por señal, el día común de la semana al que llamamos sábado fue dado como sombra de un día más largo y más santo que aquel, por eso se nos dice “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (HB 10:1) La ley, que es donde figura el sábado por día de reposo, contiene la sombra de los bienes venideros, así que el día de reposo que antes era un día de la semana común de los hombres, no es más que una sombra, por lo cual, no es la imagen misma de las cosas, ¿entiendes? El día de la semana al que se venera como día de reposo es una sombra, no es cosa real, sino que lo real es Cristo, lo real, el dueño de aquella sombra que se ve mediante el Sábado es Cristo, y como Cristo ya llegó ¿Tiene algún caso seguir viendo a Dios mediante la sombra pudiendo vérsele personalmente mediante Cristo? ¿A caso no ves que Cristo mismo dice “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto”? ¿Cómo podemos seguir enfrascados en un día de la semana que es vano, irreal y temporal, teniendo la posibilidad de entrar en el día real y eterno? Aquellos que obran así son como aquellos que aman disfrutar de la sombra del árbol, pero detestan al árbol mismo; Pues el día de la semana al que se lo llama “día de reposo” este es la sombra, pero es Cristo el árbol.

Es en Cristo donde moran Dios y el hombre

 

A quienes a pesar de tanta explicación aún siguen dudando, les digo ¿No se nos escribió “Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,   otra vez determina un día: Hoy, …” (HB 4:6, 7)? ¿Ves cómo claramente se ha determinado un día para entrar en el reposo del Señor, y este día es “HOY”? y “HOY” ¿Qué día es? Hoy es cualquier día, porque si un primer día, si un segundo o un tercer día de la semana entraste en el reposo del señor diciendo sí a Cristo y asumiendo tu obediencia para con Él, entonces has entrado en el reposo del Señor, habrás por tanto llegado al nuevo amanecer, a la luz eterna, a la vida, al día eterno el cual no tiene fin; Habrás entrado en el día de reposo, y desde aquel momento ya no hay más sábados, ya no más domingos, sino que Cristo es un solo día, separado desde el principio de los demás días comunes de los hombres, Cristo es un día distinto a cualquier día de éste mundo, Él es la primicia de los hombres hacia Dios, y es también la primicia de Dios hacia los hombres, del día eterno de Dios en el que Él habrá de reinar cuando nos llegue la mañana en aquel día de su juicio.

 

Aquel que ha llegado a Cristo vive dos tiempos, un tiempo visible el cual es de éste mundo, al cual debe sujetarse, en el cual debe de dar al César lo que es del César, en el cual los días son cortos, múltiples y temporales  y cíclicamente rotan días tras días; Y a la vez vive un segundo tiempo, el cual es invisible, en el que la paz reina, en el que Dios es rey, en el que hay una sola patria en toda la tierra la cual es celestial, en el que no hay semanas, ni hay años, en el que hay un solo día el cual es eterno, en el cual no brilla el sol, sino que la gloria de Dios es por lumbrera, en el cual no hay envejecimiento sino más bien renovación, en el que el cuerpo es nada y el espíritu lo es todo, en el que la ley feneció con la carne para dar paso a la ley que nació con el Espíritu.

 

El día de reposo escrito en la ley está dado para los que en la carne aún viven, pues la ley es para la carne, de lo cual se nos dice “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios” (Gálatas 2:19) No es que la ley murió, ni que la ley haya perdido vigencia, pues la ley es viva y está en vigencia, sino que aquel que a Cristo recibió fue el que murió, y muerto el hombre no tiene más obligaciones con la ley que quedó para los que en el mundo aún están; De modo que la ley permanece viva, pero el hombre que murió ya no se debe a la ley, por lo cual, el que ha recibido a Cristo ha muerto, y si ha muerto ya nada lo une a la ley, pues la misma ley dice “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor” (1ra COR. 7:39) De modo que antes de llegar a Cristo ¿Qué somos? Somos la mujer que está ligada a su marido (La carne) mediante o por conducto de la ley, pero cuando llegamos a Cristo, nuestro marido (La carne) Muere, y por lo tanto somos libre para casarnos con quien queramos con tal que sea en el Señor, así que nos casamos con el Espíritu mediante la ley del Espíritu dejando atrás la ley de la carne, porque mediante la ley de la carne sólo es posible el matrimonio en la carne, pero para hacer posible el matrimonio en el Espíritu donde la Iglesia es la novia, es necesario dejar la ley de la carne, y sujetarse a la ley del Espíritu, pues así como en la carne el matrimonio se vuelve una sola carne, en el Espíritu también nos volvemos un solo espíritu, pues así se escribe “pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo” y otra vez “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él”, así que si en la carne nos desposamos mediante la ley de la carne, en el espíritu nos desposamos mediante la ley del Espíritu, la cual es el Testimonio de Cristo, el cual es el Espíritu de la profecía, la cual ya no está sobre papeles sino sobre el corazón de lo cual se nos escribe “…Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33), así que ya no andamos en la carne pues en ella somos muerto, ya no andamos en la ley pues en ella y por ella somos muerto, sino que ahora andamos en el Espíritu en donde somos nueva criatura, con nueva ley, la cual es una ley que perfecciona, lo cual de ninguna manera podía hacer la ley escrita, de la cual se dice “…nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (HB 10:1), de modo que siendo Dios perfecto ¿Cómo podrá ser Dios de un pueblo imperfecto? Lo perfecto es para lo perfecto, “Al César lo que es del César y A Dios lo que es de Dios”, la ley escrita que no puede hacer perfecto a nadie quedó para los imperfectos, y la ley del espíritu que hace perfecto a quien busca la perfección, quedó para los que pueden llegar a la perfección, los espirituales ; De manera que por la ley, es decir, por orden y mandato de la misma ley, habremos muerto para la ley, y ya no seremos juzgados por las obras de la ley, por lo cual, ya no seremos juzgado por la observancia del Sábado como día de reposo, sino por la observancia de Cristo como dueño del día de reposo.

 

El día de reposo dejó de ser un día de la semana común de los hombres, así como quienes lo aman han dejado de ser hombres comunes, ya no somos de éste mundo para contar los días de éste mundo, somos de otro mundo y debemos contar el día de aquel mundo, en donde no hay segundo día.

 

Es totalmente infructífero discutir sobre el día de reposo, y quienes discuten por cuál es el día de reposo, y quienes piensan aún que el día de reposo es un día de la semana mundana y abominable, éste es hallado falso Cristiano, no es más que cizaña; Aquel que ante la pregunta de ¿Cuál es el día de reposo? Contesta “Es sábado o es domingo” por mucho argumento que diga, por mucha letra que cite, es falso, es dominado por espíritu de engaño; Ya no hay sábados, ya no hay domingos, a como se ha escrito “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,  todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”  (Colosenses 2:16, 17) de manera que todo es sombra de bienes venideros, y los que piensan en el día de reposo como un día de la semana aún viven por la sombra y no han asido del bien que ya nos vino, que es el cuerpo de Cristo, de manera que sea comida, sea bebida, sea luna nueva o llena, sea día de reposo, sea luz, sea camino, todo es sombra, ¿Sombra de quien? Del Cuerpo de Cristo; Así que Cristo es el día de reposo, y el sábado no era más que su sombra, así como la ley era también sombra, ¿Sombra de qué? Del evangelio, del testimonio de Cristo.

 

No hay nada qué discutir acerca de esto, aquellos que sigan divagando si así lo quieren, he cumplido yo con explicar a cerca de esto, cumplo con anunciar, allá el que cree y allá el que no.

 

 

 

 

 


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