Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Gabriel Hidalgo Andrade escriba una noticia?

El bloque golpista

18
- +
10/11/2021 13:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras tanto el bloque golpista, en proceso de desgranamiento, será lo que empieza a ser desde hoy: un dolor de muelas que punza pero que no puede matar

La bancada correísta necesita avivar el fuego del golpe de Estado. Esa es la última oportunidad de ver volver a su mesías. ¿Que cuáles son las disposiciones de Bélgica? Provocar a una parálisis institucional, escandalizar a la opinión pública, generar conmoción interna y derrocar al gobierno por la vía resolutiva. Esa es la ruta transitada hasta hoy.

El bloque golpista tiene que evitar el juicio político o impulsar la destitución porque no tienen ni votos ni argumentos. Son los mismos que propusieron un gobierno transitorio y derrocar al gobierno anterior. Pero para eso necesitan romper el régimen constitucional porque saben que ningún presidente, desde hace más de setenta años, salvo José María Velasco Ibarra, ha regresado al poder central. Pero comparar a Correa con Velasco Ibarra es de una ignorancia oceánica. 

El talante, carisma y lucidez de Velasco Ibarra, así como su permanente capacidad para seducir a todos los partidos políticos, sin distingo de sus ideologías, es de una descomunal excepcionalidad. Conservadores, liberales, socialistas, comunistas impulsaron en coalición a Velasco Ibarra, aunque después provocaran su destitución, pero él volvió a convencerlos. “Dadme un balcón y volveré a ser presidente”, se le atribuye haber dicho al paradigmático mandatario.

Esta singularidad histórica es imposible de confrontar con la odiosidad, ordinariez y mezquindad de un oxidado Rafael Correa que ha logrado repeler a todos los partidos de todas las opciones electorales. Nadie quiere juntarse electoralmente con los correístas, ni siquiera la izquierda de la que dicen provenir. Tendrán que revivir a partidos muertos para decir que alguno de estos les apoya. El correísmo es hoy una opción en agonía.

Por esto están apremiados por perpetrar su golpe de Estado: porque sería la forma de instalar en el poder a un presidente títere y de negociar con el nuevo gobierno el retorno de los prófugos de la justicia. Así están urgidos en conmocionar a la opinión pública y acelerar las protestas en las calles: porque sus exiguas bases empiezan a abandonarlos y a buscar un espacio en el indigenismo y en la socialdemocracia en la Sierra, así como en el socialcristianismo en la Costa, de cara a las próximas elecciones seccionales. ¿Quién querría participar junto a una organización electoral aborrecible incluso para los partidos de la tendencia?

Ahora el Partido Social Cristiano, que lucía junto al correísmo, abandonó a sus socios estratégicos por la rusticidad de sus argumentos y por sus inocultables ambiciones antidemocráticas. Si los correístas querían conservar a sus socios legislativos, al menos debían interpelar al gobierno con algo más de vigor conceptual y bordear sus tensiones inconstitucionales. El grotesco informe de la Comisión de Garantías Constitucionales, que sugiere un juicio político en contra del presidente Lasso, fue el trago amargo que terminó de desanimar a Jaime Nebot.     

Esta singularidad histórica es imposible de confrontar con la odiosidad, ordinariez y mezquindad de un oxidado Rafael Correa

En un comunicado firmado por todo el socialcristianismo y encabezado por su líder vitalicio, la organización se afirma como un partido político de oposición al régimen, pero “sin desestabilizar a la democracia”. ¿Por qué tendrían que asegurar esto? Porque reconocen que está en marcha un proceso de golpe de Estado para echar del poder a Guillermo Lasso. 

En el comunicado también queda claro que el caso de los Papeles de Pandora “puede traer serias consecuencias, no solo al presidente de la República, sino para todos los ecuatorianos” y, a renglón seguido, afirman que se opondrán a la creación de impuestos sin “atentar con el Estado de Derecho”. Esto podría sugerir que negociarán por su cuenta, y ya no con el bloque correísta, las repercusiones que pueda tener una nueva investigación sobre el asunto y que el presidente debe aclarar ante la opinión pública las acusaciones sobre su patrimonio en el exterior.

El comunicado también afirma que existe la forma de destituir o enjuiciar al presidente de la República, pero que esto exige, al menos, mirar la Constitución, en referencia a los que la redactaron pero que siguen sin entenderla. Ya sin ese estorbo de ociosos y principiantes, el socialcristianismo podría liderar una oposición argumentada conducente al juicio político que podría contenerse según la política fiscal que el gobierno esté dispuesto a negociar.

Con estas declaraciones el socialcristianismo se fortalece y podría intentar reconquistar a las bases que se alejaron por su matrimonio antinatural con el correísmo, así como atraer a los sectores marginados del movimiento Revolución Ciudadana en la costa que no apuestan por un golpe de Estado sino por ganar las próximas seccionales.

Mientras tanto el bloque golpista, en proceso de desgranamiento, será lo que empieza a ser desde hoy: un dolor de muelas que punza pero que no puede matar.      

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (372 noticias)
Visitas:
752
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.