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El autoengaño

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26/10/2017 02:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los pocos que quedan pataleando dirán que la realidad no existe porque lo último que les queda es el autoengaño. Es normal, después de diez años de mentiras hasta ellos se creyeron su propio cuento

Lo último que le queda al correismo radical es el autoengaño. Ahora se dirán a sí mismos que todas las acusaciones de corrupción son falsas, que las únicas válidas son aquellas que ellos mismos ventilaron y que, detrás de todo esto, solo hay una enorme campaña de desprestigio internacional, iniciada en contra del legado de Rafael Correa y de los socialistas del siglo XXI. Solo ellos podrán creerse semejantes groserías paranoicas.

Se negarán a perder el lucrativo negocio del Estado y de los medios de propaganda para disimular el desfalco a los fondos públicos. Fantasearan con regresar en las mismas condiciones en las que conservaron el poder durante los últimos diez años de abusos y prepotencia. Se dirán así mismos que el autoritarismo, el despotismo y la arrogancia de Rafael Correa en el poder es una exageración en su contra; que nunca agredió a sus adversarios, que nunca se presionó a los jueces para encerrar a los líderes sociales bajo los cargos más ridículos; que nunca hubo sobreprecios, sobornos y malversaciones; que la quiebra y el abuso de los medios de comunicación incautados es un perverso plan de sus antiguos dueños para recuperarlos; que las millonarias pérdidas en todas las empresas públicas es por culpa del imperialismo de no sé dónde.

Se creyeron el cuento de que todo presidente, por ser presidente, tiene que ser un líder viril y dominador; que sus alaridos están justificados en su lucha por la dignidad patria, que calumniar y encarcelar a los críticos es una forma admitida de defender el honor nacional, encarnado en su persona, y que su red de corrupción está permitida porque los contratos, consultorías y cargos repartidos bajo la condición de recibir en retribución un encaje, es lo que financia su proyecto revolucionario. El líder tiene que ser un macho alfa neandertal. Léase, un anti demócrata prepotente.

Apelaran al recurso del linchamiento mediático, creado por ellos mismos para atemorizar al ejercicio del periodismo, para esconder sus chanchullos e inmoralidades, y decir a viva voz que las denuncias de corrupción en su contra son parte de un libreto creado para alborotar a la opinión pública a través del “escándalo mediático”, del “show político” o del “espectáculo electoral”.

Hasta llegarán al extremo de relativizar la presencia de Rafael Correa, llamado a su periodo de hegemonía autoritaria como “la administración anterior”. Ridículos.

Apelaran al recurso del linchamiento mediático, creado por ellos mismos para atemorizar al ejercicio del periodismo

Dirán que los objetores de conciencia y otros líderes sociales encarcelados por cometer el delito de protestar en contra de un gobierno abusivo, fueron encausados y encerrados por razones distintas a su protesta. Claro, los encerraron bajo cargos penales de obstrucción a los servicios públicos, como de atentar a la propiedad privada, por ejemplo, entonces, para estos arribistas, esto no tendría nada que ver con las causas de la persecución porque, precisamente, un gobierno autoritario jamás reconocería que sus detractores fueron perseguidos judicialmente por protestar.

¿Qué fabularan ahora después de una década entera de lavado cerebral que ellos mismos consumieron?

Pero estos deberían preocuparse por los actuales arribistas, esos que llegaron durante los últimos diez años y que se quedaron en el poder. Los mismos que, como ellos en su momento, ahora buscarán conservar sus cargos y posiciones de privilegio haciendo lo que tengan que hacer, mintiendo, adulterando, falseando, o, esta vez, delatando con una verdad troceada, todas las fechorías en las que los atornillados al poder también participaron; pero ahora, para lavarse la cara, aparecerán como los nobles defensores de la transparencia pública. ¿Esa es una traición? Claro que lo es. Es una traición al juramento mafioso de defender a los otros miembros de la misma organización delictiva.

En buena hora que se empiecen a llamar las cosas por su nombre. Que, aun bajo la traición al juramento de una mafia, los mafiosos conversos quieran contar su verdad. Eso abrirá las cuentas, se empezará a decir una parte de la verdad y se inaugurará una transición hacia un nuevo gobierno en donde estos mismos delatores, convertidos en funcionarios públicos de alto nivel, empiecen a contestar por la responsabilidad en sus propios actos, así como su complicidad en los huérfanos del poder, que sufren por haber sido despojados de su paraíso de corrupción.

Los pocos que quedan pataleando dirán que la realidad no existe porque lo último que les queda es el autoengaño. Es normal, después de diez años de mentiras hasta ellos se creyeron su propio cuento.

@ghidalgoandrade


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Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (248 noticias)
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Tipo:
Opinión
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