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El devenir político en el tiempo

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22/01/2020 00:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En menos de una década el espíritu de regeneración del 15-M, pasó de ser una esperanza a transformarse en un fiasco, quedando en agua de borrajas no tan solo las promesas de renovación ideológica sino también la solvencia de su propio modelo orgánico

El tiempo, es sin duda nuestro inseparable compañero de fatigas, que curiosamente, sin tener posibilidad de elegir estamos obligados a soportar durante el transcurso de ese episodio que es nuestra vida, pues se instala en ella no más nacemos, para apearse cuando llega el desenlace; por tanto, el tiempo resulta ser testigo permanente de nuestra existencia, el agregado natural de nuestras vivencias y por tanto, el factor característico de nuestra experiencia, pero esta concepción del tiempo, ha de inerpretarse en el contexto de una noción espacial taxativa, sujeta a la idiosincrasia del individuo como ámbito de referencia.

Aspecto distinto es el tiempo como factor político, en este caso el establecimiento de su origen y extinción, excede la demarcación de la existencia material del individuo para convertirse en una etapa de duración indeterminada, por cuanto, los colonos de la política, por difusión generacional siguen sembrando el pretérito, que una vez recoletado continúan poniéndo en mercado con la diferenciada denominación de origen de derechas o izquierdas.

Estos precintos trasnochados, para nada se acomodan a la realidad de los nuevos tiempos, tan sólo atienden a la estrategia de comercialización política de quienes apuestan por mantener distinciones de confrontación y justificar tras ese juego de taxonomía, la confusión en ventaja de sus propias ambiciones.

Viene a colación lo expuesto, por cuanto, en la política la indulgencia debe tener su ámbito delimitado por la frontera de la racionalidad, y cuando esta se excede con la aplicación incoherente de maximalismos disidentes o realidades contrapuestas, entonces, la afrenta social está servida y por correspondencia la réplica es obligada.

Actuando en turno discrepante, he de manifestar que cuando los resultados electorales no son los esperados y la conformación de la gobernabilidad institucional precisa de dependencias o alianzas, no es de recibo acogerse a la baza del artificio, resucitando la caduca etiqueta de derechas e izquierdas o la interesada afinidad de analogía ideológica, mayormente cuando ambos argumentos, aparte de su polémica legitimidad, tienen el agravante de ser un mero pretexto condicional, o lo que es lo mismo una tapadera de afianzamiento para acceder al poder contra viento y marea.

Quien ejerce como ciudadano instalado en premisas de tolerancia pragmática, arraigadas convicciones y libre pensamiento, le resulta insoportable tolerar que la clase política versione el objeto de sus ambiciones tras un guión de concreción interesada donde la saturación de incongruencias y los desajustes con la realidad, ponen de manifiesto, que tras su mensaje subliminal subyace la existencia de un conflicto de intereses personales.

Los herederos del terremoto socio-político que cuestionaban el sistema surgido de la Transición, pasaron del discurso de indignación a tener en su seno lo que censuraban a los partidos de la casta

La práctica política de los nuevos tiempos, desechó el argumento heterogéneo de las ideologías, por cuanto, al margen del significado definitorio del concepto de derechas o izquierdas, los actores ejercientes de uno y otro signo, expresan con sus prácticas su intención de convertirse en profesionales de la cosa pública, imponiendo como objetivo preferente el patrocinio de sus particularidades sobre cometidos dinamizadores del interés general que debieran ser lo ineludible dentro del orden de preferencias.

Vivimos asomados a una realidad contradictoria, pudiendo observar desde la misma, como los administradores de los idearios sucumben ante las ventajosas contrapartidas que la actividad política les depara, y así, con toda naturalidad propician la contradicción que supone promover la denuncia de las desigualdades, al mismo tiempo, que con sus excedidas retribuciones, insolidarias contrapartidas y desaforadas mejoras, potencian la consolidación de las discriminaciones

Es preocupante la actual crisis de valores que padece la clase política como su carente vocación de servicio, resultando inaudito que el papel dirigente y formalmente representativo que les está asignado sea relegado a un segundo plano..

Los herederos de aquel terremoto socio-político promovido por los movimientos espontáneos, que en réplica divergente, cuestionaban el sistema político surgido de la Transición, a pesar de su aceptación social y la fuerza electoral adquirida en sus orígenes, quienes entonces clamaban con aquel "no nos representan", no pasaron del discurso de regeneración e indignación evitando afrontar el desarrollo de sus reivindicaciones, lo que le causó la pérdida de la transversalidad ideológica . convirtiéndose así en una organización que ya tiene en su seno lo que censuraba a los partidos de la casta no quedándole nada de la esencia que prometieron mantener cómo nueva fuerza política.

Por tanto, no es tiempo de abrir un debate de distinción formal sobre las ventajas o inconvenientes existentes entre el progresismo de las izquierdas o el absolutismo de las derechas visto su concurrencia en el común denominador del neoliberalismo, convergencia que hace absurdo entrar en disquisiciones de rivalidad distintiva cuando incluso los partícipes en el destacamento popular movilizado en el 15M, fueron conducidos dócilmente hasta el redil del corral institucional del Régimen político resultante de la pasada dictadura.

Ahora lo único que nos queda es acometer la regeneración de la vida política, descabezando a los malversadores de liderazgos, pues esa que no otra es la partitura de los nuevos tiempos.


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Galdo Fonte (417 noticias)
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