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¿Correísmo en el Papa Francisco?

30/06/2015 23:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En vallas públicas se exhibe una frase especialmente llamativa, atribuida al Papa Francisco: “Debe exigirse la redistribución de la riqueza”. La frase aparece precisamente en un momento de crisis ocasionada por una reforma para la redistribución de la riqueza. ¿Se trata de una frase real?

En vallas pagadas con dinero público, en información publicitaria y en la página web de la visita oficial del Obispo de Roma (ver aquí) se exhibe una frase especialmente llamativa: “Debe exigirse la redistribución de la riqueza”, atribuida al Papa Francisco.

Me pareció curioso que el uso de esta frase y la visita del Sumo Pontífice coincidieran en un momento de crisis política en el Ecuador. Entonces busqué la expresión en el internet, pero no tuve éxito. Encontré una idéntica, ligeramente modificada que decía: “debe exigirse la distribución de la riqueza”. La alteración parece insignificante, pero dice “distribución” en lugar de “redistribución”.

¿Cuál es la diferencia entre una y otra frase? ¿En qué consiste el cambio entre “redistribuir la riqueza” por “distribuir la riqueza”? ¿La alteración es un cambio inocente?

Distribuir y redistribuir

Según el Diccionario de la RAE la palabra “distribuir” es dividir algo entre varias personas, según lo que a cada una corresponda, es decir, repartir con justicia. Económicamente, es el reparto de un producto a los locales en los que éste deba comercializarse. Tal vez Francisco se refiere más a la primera que a la segunda acepción.

De la misma forma, la palabra “redistribuir” es volver a repartir lo que ya fue distribuido antes. Económicamente, es el cambio de la forma en que un bien fue repartido. Las vallas, la web y el material publicitario adicional, seguramente, se refieren a ambas acepciones al mismo tiempo.

Entonces, la frase “distribuir la riqueza”, que es la original de Francisco, parece referirse a una reflexión acerca de la sociedad, más que a un imperativo económico.

En la primera frase, el Papa Francisco, habla de repartir la riqueza con justicia. Mientras que en la segunda frase hacen decir al Papá que lo repartido no es justo y que es necesario volver a distribuir, es decir, a “redistribuir”.

Si la riqueza primero se crea y luego se distribuye, entonces hay que hacer que las cosas sucedan en ese orden porque no se puede distribuir lo que no se ha creado.

Otra vez, “riqueza” es la abundancia de bienes. Lo “abundante” es lo copioso o excesivo. ¿Quién tiene bienes en exceso? ¿Quiénes son ricos? Lo son quienes después de cubrir su subsistencia, impuestos, obligaciones y deudas, tengan bienes en exceso. Tal vez, el Papa Francisco habla de ese exceso, de distribuir con justicia esa abundancia.

Distribuir con justicia

En los estados modernos existen los impuestos progresivos que se resumen en la fórmula: “quien tiene más, paga más”. Esto no puede ser aplicado para quien no tiene, pero sí para la misma persona cuando llegara a tener. De idéntica manera es aplicable para el que ya tiene. En esta fórmula, todos aportan según sus capacidades, es decir, con justicia.

En la segunda frase, la que el Papa Francisco no dijo, pero que aparece en publicidad del gobierno, se utiliza la palabra “redistribuir” que significa volver a repartir, dando a entender que toda repartición en el pasado fue injusta.

Con acciones como estas son ellos mismos quienes conspiran en su contra. Es difícil creer en alguien que miente sistemáticamente

En ambas se utiliza la palabra “exigir”, que significa reclamar, demandar, reivindicar, imperiosamente algo a lo que se tiene derecho. Cuando se reclama la “distribución” equitativa de la riqueza, se reivindica el derecho a un reparto justo de los bienes que la sociedad está creando en exceso. Pero cuando se reclama la “redistribución” equitativa de la riqueza, se reivindica el derecho a volver a distribuir la riqueza que ya está creada, es decir, se demanda volver a repartir lo que ya fue repartido. Tal y como están las cosas, la “distribución” se parece más a la solidaridad, mientras que la “redistribución” está más cerca del embargo.  En tanto la “distribución” es un impuesto solidario a lo que se crea en abundancia, la “redistribución” es el ‘impuesto sobre el impuesto’ a lo que ya se encuentra creado.

El “patrimonio neto”, que es la diferencia entre activos y pasivos, o dicho de otro modo, es la diferencia entre los bienes e ingresos y las deudas, es lo único que ya se encuentra creado. Sobre el “patrimonio neto” cabe el impuesto adicional o el sobreimpuesto al que se refiere la redistribución como la propone el régimen.

Redistribución y confiscación

Según la Corte Suprema del kirchnerismo, es confiscatorio un impuesto que supere el 33% del bien. La propuesta de impuesto a las herencias presentada por el Presidente Rafael Correa y retirada por la presión social en las calles, incluía una tabla que fijaba el impuesto, primero en el 77.5% y luego en el 35% a los ingresos extraordinarios en los bienes heredados.

Claramente, el Papa Francisco habla de compartir solidariamente, no sobre confiscar. Pero la tergiversación de su frase parece dirigida a respaldar la propuesta de impuestos del gobierno ecuatoriano.

En estos días de fuerte crisis política producida precisamente por una intención de reforma a la “redistribución” de la riqueza, al parecer buscan alinear al Papa Francisco a la ideología del gobierno, estirando sus frases para hacerlas calzar con el discurso oficialista. ¿Acaso no pueden defender sus propuestas sin estos recursos tan bajos?

Debate político o ético

Tal vez el Sumo Pontífice quiso decir que es necesario redistribuir en lugar de distribuir. Tal vez quiso decir que la riqueza debería repartirse otra vez. Tal vez, pero no lo dijo.

Tal vez el gobierno tiene la razón. Tal vez interpretó mejor la frase del Papa y tal vez es cierto que hay que redistribuir la riqueza. Tal vez la riqueza en exceso tiene que ser distribuida y hasta redistribuida. Todo esto es debatible. Lo que nos molesta a los católicos y otros aficionados al Papa Francisco, es ser atacados por ésta muestra de irrespeto a la fe ajena. El marketing político tiene sus límites en la ética. Es inadmisible que quieran imponernos su verdad oficial con mentiras y manipulaciones, sobre todo haciendo decir a alguien tan importante para nuestra fe algo que jamás ha dicho.

Ahora se entiende por qué desciende tan estrepitosamente la credibilidad en el gobierno del presidente Correa. Los principales funcionarios de ésta administración tal vez dicen la verdad en la mayoría de su afirmaciones y en otras, tal vez en muy pocas, no. Tal vez lo hacen de “buen fe”, como dicen ellos.  

Con acciones como éstas son ellos mismos quienes conspiran en su contra. Es difícil creer en alguien que modifica afirmaciones ajenas para hacerlas funcionales a otros criterio. 

¿Sabrán que el mismo Papa Francisco se ha “sentido usado por la política”? Seguramente el Pontífice se refiere a esta total ausencia de escrúpulo en esos políticos que no les importa en nada la fe, la credulidad y la confianza de la gente. Tal vez, a esos políticos solo les interesa mantenerse en el poder, a cualquier precio, aun a costa de mentir.

El marketing político tiene sus límites en la ética. Es inadmisible que quieran imponernos su verdad oficial con mentiras y manipulaciones

@ghidalgoandrade


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (194 noticias)
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Tipo:
Reportaje
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