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RD Congo: el corazón de África olvidado entre proyectos y empresas

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08/01/2020 11:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras la República Democrática del Congo vuelve a experimentar un nuevo brote de ébola ante la indiferencia de la opinión internacional, las multinacionales extranjeras no han dejado de hacer negocios en el corazón de África

Adrián Romero Jurado

08/01/2020

Vista aérea de la presa Inga sobre el Río Congo. Fuente: Mvemba Pheza Dizolele.

La distancia entre la República Democrática del Congo y España comprende unos 5500 km; Estados Unidos, unos 7500. Sin embargo, pareciera que los flujos de información circulasen con mayor presteza en la comunicación transpacífica, mientras que aquellos procedentes del África Subsahariana se mantienen en estática, impasibles para la despreocupada atención internacional. África, el gran olvidado por la carretera de la información norte-sur, no es protagonista de las portadas de los diarios generalistas y la fanfarria de los telediarios cuya cobertura internacional, lastimosamente, se ve «incapacitada» para comprimir en su limitado espacio de tiempo aquello que ocurre a tan solo 5500 km de distancia. Un breve espacio que las inversoras europeas gustosamente han decidido recorrer para llevar a cabo sus negocios.

Si de algo puede jactarse nuestro país es sin duda de su deporte, reconocido mundialmente con figuras de gran calado internacional. No es de extrañar que nuestros nacionales, cuando allá por febrero o marzo decidieron innovar en sus vacaciones veraniegas señalando en el mapa un exótico paraje, acabasen siendo avasallados por la población del lugar con un el nombre de algún equipo de fútbol español de prestigio mundial. Como líderes en exportación de «softpower», vocablo cuya autoría pertenece al politólogo y profesor de la Universidad de Harvard, Joseph Nye, palabras como «Barça» o «Madrid» parecen situarse a la par de otras como «pizza» u «OK», formando una especie de esperanto cultural que todo ciudadano del mundo asocia casi al instante con España cuando nuestro nacional admite con orgullo su procedencia.

Deporte y negocio resultan dos palabras cada vez más difíciles de disociar, y de ello bien saben los congoleños. Difícilmente saldrás en la concurrida Gran Vía un día ajetreado con un mapa de África y alguien será capaz de señalarte dónde se sitúa la República Democrática del Congo, o siquiera mencionar cuál es su capital, Kinsasa. Más si fueras capaz de acercar el pergamino al mismísimo presidente del laureado club que cualquier extranjero amante del deporte rey conoce, Florentino Pérez, no solo te lo señalará con total naturalidad, sino que inundaría de puntos los lugares donde tiene abiertas sus inversiones y contratos con empresas extranjeras. En concreto, parece que en la RDC posee un especial favoritismo por el sector hidroeléctrico, y ello lo ejemplifica con los proyectos que mantiene con la corporativa china Three Gorges Corporation en el llamado proyecto Inga III, presa construida sobre el río Congo.

Cataratas Boyoma. En su parte baja el río Lualaba se transforma en el Congo.

Después de numerosos retrasos, a finales de 2018 el proyecto parecía lanzarse de nuevo obteniendo la confianza del gobierno congoleño y especificándose una capacidad inicial de producción eléctrica que ostentaría los 11.000 MW, aunque se presupone que su potencial futuro podría superar a la presa Tres Gargantas en China, una de las mayores hidroeléctricas del mundo, llegando a producir una tercera parte de la electricidad del continente africano. Con esta iniciativa, quien es presidente del Real Madrid C.F. verá aumentada su afición, gracias al milagro de la electricidad que encenderá los televisores de cada ciudadano congoleño, todos dispuestos a ver el ultimísimo partido de Champions de su equipo, como es de suponer. Sin embargo, según datos del Demographic and Health Survey 2013-2014, menos de la mitad de la población urbana posee televisión (44%) y apenas un 2% en el mundo rural. Desgraciadamente, no todos podrán agradecer con su apoyo la labor filantrópica del empresario madrileño.

Por supuesto, este no es el pretendido negocio de la empresa asociada a Inga III, ACS, así como su homóloga china. De acuerdo con un artículo publicado por El Confidencial en 2016 y titulado ACS resucita un polémico sueño colonial en Congo, estipula que la mayor parte de la producción eléctrica que producirá la presa será destinada a la venta exterior con Sudáfrica, se presume que para subsanar la deuda faraónica que será contraída por su construcción, unos 14.000 millones de dólares que se enmarcan en un proyecto global junto a otras presas de la RDC como Grand Inga Dam, sumando un total de 80.000 millones y que fue aprobado por la comunidad internacional bajo auspicio del Banco Mundial. Iniciativa que, tal y como critican los revisionistas del orden neoliberal de la organización, supondría cerrar en banda las capacidades de negociación de la RDC, al establecerse Sudáfrica como el principal monopolizador de su compraventa, con acuerdos en el Inga III cuyos contratos serían realizados con ACS y Three Gorges Corporation, exonerando el gobierno congoleño de dicha responsabilidad.

Inga III y Grand Inga (...) siguen pasando desapercibidas para el filtro mediático occidental

Fuente: Global Energy Network Institute.

Para más inri, se sabe desde 2014, año de la aprobación del primer crédito para el proyecto, contando en aquel momento con otras empresas socias, la producción eléctrica de Inga III no iría destinada mayoritariamente a suplir las demandas energéticas de la población congoleña, ya que se encargaría de subsanar las de las multinacionales mineras instaladas en la región de Katanga, rica en minerales tan codiciados como cobre o coltán. Todo ello enmarcado en una construcción considerada al igual que sus hermanas Inga I y II como un futuro «elefante blanco», que no hará sino elevar la deuda nacional, pudiendo llevar a uno de los países más pobres de África al colapso económico. Aunque empresas asociadas han buscado quitar hierro a dicha preocupación alegando que este macroproyecto es la única «alternativa viable» al crecimiento energético del país, cuyo endeudamiento será fácilmente subsanado con los beneficios, es imposible negar los tintes neocoloniales del proyecto, donde independientemente del resultado, parte del aparato económico congoleño quedará ligado al interés extranjero.

Inga III y Grand Inga, con un recorrido que ya va camino de alcanzar los seis años, con abandonos y cambios de estrategia de los consorcios y organizaciones implicadas más un gasto multimillonario con alcance mundial, siguen pasando desapercibidas para el filtro mediático occidental. Si los incendios ocurridos en estas últimas semanas en Australia pueden hacer levantarnos de la silla clamando ayuda internacional, cuya movilización ha aunado tanto a países del Pacífico como naciones que van desde Francia a Israel, qué no nos debería hacer el posible impacto medioambiental que dicha presa podría tener sobre la biodiversidad de la República Democrática del Congo. En octubre de 2018 el acuerdo con ACS y TGC pasaba por la realización de un estudio de impacto medioambiental cuyo tiempo y precisión no fue especificado.

Aunque se ha de confiar en el buen hacer del proceso, es casi imperativo mostrar cierto escepticismo cuando observamos cómo la misma empresa de Florentino producía un impacto negativo sobre la vida de indígenas quekchíes en el río Cahabón de Guatemala, con un proyecto hidroeléctrico similar en la región de Alta Verapaz. Acciones de este calado ya fueron denunciadas por la activista guatemalteca Lolita Chávez, cuya entrevista fue transmitida en España a través del canal de televisión autonómico TV3. La presas Oxec y Oxec II, ambas de Oxec S.A., entidad propiedad de Florentino Pérez, siguen incumpliendo hoy en esta región de América Central con los acuerdos de reducción de impacto medioambiental. Misma suerte parece que correrán Inga III y sus sucesoras.

Con un nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo detectado a principios de este año, cuya relevancia muy probablemente será de nuevo obviada por los medios internacionales de gran calado como ocurrió con aquel sucedido en 2018, a pesar de que la cifra de víctimas la OMS la eleva desde agosto de dicho año hasta hoy a más de 2200, Inga III va camino de su proceso de finalización, con una región aún por pacificar pero cuyo proceso es obviado por las corporaciones extranjeras. Mientras tanto, se prueban vacunas experimentales contra el ébola, con pacientes prevenidos sin un previo consentimiento procesado o reconocimiento médico adecuado. Tal y como explica el periodista Emmanuel Freudenthal para la revista The New Humanitarian en su artículo Hazardous handshakes and other indignities in the time of Ebola, por miedo al contagio los congoleños viven «sin apretones de manos, pero con mucha lejía». En contraste, contratos cerrados en Inga III con dos apretones de manos, y puede que algún que otro abrazo.


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El Siberiano (6 noticias)
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