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Asamblea mínima

03/08/2021 02:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ecuador necesita un legislativo con menos integrantes, los suficientes para dar forma a una institución actualmente tomada por muchos improvisados que ignoran la finalidad constitucional y política del primer poder representativo de un Estado

Hay varias razones objetivas por las cuales el Ecuador debe fundar un nuevo legislativo con menos integrantes. La principal razón es la utilidad. ¿Conviene seguir siendo representados por una maquinaria generadora de corrupción, de impunidad y de parálisis institucional?

El Ecuador puede tener un legislativo más pequeño en número de integrantes y más eficiente en sus atribuciones. Todo depende de su diseño institucional.

Según la tradición constitucional ecuatoriana los legisladores se eligen según dos criterios: uno territorial y otro poblacional. Para cada provincia hay dos legisladores sin distingo de sus habitantes, pero cada provincia puede tener un legislador adicional por cada 200 mil habitantes o fracción superior a los 150 mil habitantes. Así se ocupan 116 curules en la actual Asamblea Nacional.

En este punto, todas las provincias están bien representadas según su población y según su territorio. A este grupo se suman 21 legisladores que proceden de las circunscripciones nacional y extraterritorial.

El sentido de la representación es nacional. Esto quiere decir que todos los legisladores, sin diferencia de ningún tipo, representan a toda la nación, aunque fueran elegidos en distritos o provincias.  Por esto carece de todo sentido elegir asambleístas nacionales, porque todos los asambleístas son nacionales.

Lo mismo sucede con los legisladores de las circunscripciones especiales en el exterior. Si la intención es integrar a los migrantes en las elecciones, la solución consiste en habilitarlos para que voten por los representantes que prefieran según sus provincias de origen o inscripción. Así, todos los candidatos deberán incorporar a sus promesas de campaña las demandas de los migrantes obligando a un gran debate nacional.

Si se incrementa el criterio de representación poblacional de 200 mil habitantes por cada escaño adicional a 300 mil, por ejemplo, la cifra de legisladores se reduciría drásticamente a 100 o menos asambleístas. Así se deja intacto el criterio de representación territorial y el número base de legisladores para las provincias pequeñas y medianas, logrando reducir realmente el número de escaños para las provincias más pobladas y generando un mayor equilibrio en la distribución del poder. 

El esquema de representación territorial y poblacional es muy complejo para zanjar en una simple división. Para dejar en la mitad de integrantes, el número actual de legisladores no se puede dividir para dos, por ejemplo. Eso generaría distorsiones, abusos e inequidades. Lo mejor es empezar por analizar los esquemas vigentes, sus usos y finalidades, todo esto para eliminar lo inútil y mejorar lo viable. ¿Qué es inútil? Conservar la elección de legisladores nacionales, porque en un sistema unicameral como el nuestro los representantes en una circunscripción nacional tienen exactamente las mismas facultades y atribuciones que cualquier otro legislador, salvo en la primera sesión que la dirigen los tres legisladores más votados, en adelante todos son lo mismo. ¿Qué es realizable? Continuar eligiendo un número fijo de representantes por cada provincia o distrito y un número adicional de legisladores según la población de esas provincias o distritos. 

Son muchas las variables al abordar objetivamente el debate de una Asamblea mínima. Ecuador necesita un legislativo más pequeño para vehiculizar los acuerdos, para transparentar las decisiones, para que la gente se familiarice con sus representantes. Los legislativos muy grandes en países pequeños dificultan las decisiones institucionales, fracturan con más facilidad a los sectores legislativos representados, generan un galimatías de voces independientes y debilitan a los sistemas de partidos.

En un debate de este tipo, al menos se debe considerar la relación comparativa entre la población, el territorio, el desempeño económico y la transparencia institucional de los países, para definir qué esquemas constitucionales podemos imitar y a qué países no podemos mirar.

¿Podemos tener una Asamblea más grande? Sí, pero primero seamos un país transparente y próspero, y para eso necesitamos alcanzar acuerdos mínimos conseguidos en un legislativo mínimo

Se dice con muy poca objetividad que el disminuir el número de legisladores deteriora la calidad de la democracia. Cuba tiene 614 congresistas, para una población de 11 millones de habitantes o un escaño por cada 18 mil habitantes, tiene una calificación en transparencia institucional de 47 sobre 100 y un PIB de 12 mil USD. Colombia tiene 268 congresistas, para una población de 50 millones de habitantes o un escaño por cada 189 mil habitantes y una calificación de 39 sobre 100 en transparencia y un PIB de 780 mil USD. Guatemala tiene 158 congresistas, para una población de 17 millones de habitantes o un escaño por cada 113 habitantes, una calificación de 25 sobre 100 en transparencia institucional y un PIB de 109 mil USD.

Ecuador tiene un legislativo de 137 asambleístas o un escaño por cada 129 mil habitantes. En eso nos parecemos a Guatemala y menos a Colombia. Tenemos la misma calificación que Colombia en transparencia institucional, pero similar a Cuba y Guatemala. Ecuador tiene un PIB de 201 mil USD, casi 4 veces menor que el de Colombia, pero casi el doble del guatemalteco y 17 veces más grande que el cubano.

Cuba tiene más congresistas que Ecuador. ¿Es acaso más democrática, más próspera, más pluralista que Ecuador? ¿Queremos parecernos a Cuba? ¿Queremos parecernos a Guatemala o a Colombia?

Uruguay y Chile son los países mejor puntuados en la región. El primero con 71 y el segundo con 67 puntos en transparencia institucional. El primero tiene 129 congresistas y el segundo 198. Ambos son países con instituciones estables, democracias sólidas, respeto por la pluralidad y por los derechos humanos. Incluso Chile está resolviendo su crisis interna con procedimientos, representantes, partidos políticos e instituciones.

¿Qué hay de otros países? Por obvias razones, no podemos compararnos con países muy grandes o muy pequeños, muy ricos o muy pobres.

Aunque no es exhaustiva, esta explicación desmonta la utopía de la mejor democracia con más representantes. ¿Podemos tener una Asamblea más grande? Sí, pero primero seamos un país transparente y próspero, y para eso necesitamos alcanzar acuerdos mínimos conseguidos en un legislativo mínimo, de 80 o 90 integrantes. 

Para no caer en los congresos del pasado, más pequeños, pero igualmente corrompidos, es cierto que faltan más explicaciones sobre nuevos sistemas de partidos, sistemas electorales, elecciones intermedias, gestión legislativa y procedimientos parlamentarios. El asunto es muy complejo.

Ecuador no necesita más legisladores, porque la experiencia comparativa regional confirma que no hay más ni mejor democracia al incrementar el número de legisladores en un país como el nuestro.

Ecuador necesita un legislativo con menos integrantes, los suficientes para dar forma a una institución actualmente tomada por muchos improvisados que ignoran la finalidad constitucional y política del primer poder representativo de un Estado.

@ghidalgoandrade   

 


Sobre esta noticia

Autor:
Gabriel Hidalgo Andrade (373 noticias)
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Opinión
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