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¿Apología de la extinción humana? Kepler 62, de Héctor Martínez Sanz

03/10/2016 06:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se publica la novela "Kepler 62" de Héctor Martínez Sanz, el relato de ficción científica de un catastrófico futuro para la especie humana que invita a la reflexión del lector

Hace poco, el gurú de los viajes espaciales y jefe de SpaceX y Tesla, Elon Musk, decía durante el Congreso Internacional de Astronáutica celebrado en México: «Podemos permanecer en la Tierra esperando una extinción final o convertirnos en una especie multiplanetaria». Hawking también se ha expresado en términos similares: «si la especie humana quiere sobrevivir más allá de los próximos cien años, es imperativo que atraviese la negrura del espacio para colonizar nuevos mundos a través del cosmos». Y como si de una respuesta se tratara, la novela de Héctor Martínez Kepler 62, publicada este mismo septiembre, plantea una cuestión previa: si no mereceríamos más la extinción, si de verdad merecemos habitar otro planeta.

El punto de partida es un alegato ecológico, la Tierra se vuelve en contra del hombre por la propia irresponsabilidad del hombre. La humanidad se ve diezmada y próxima a su extinción. Los últimos reductos son módulos cerrados y aislados del exterior, desde los que el hombre busca un nuevo mundo que habitar mientras hace lo posible por sobrevivir. En estas condiciones surgen los problemas derivados del abastecimiento, la superpoblación y la natalidad.

A través de la brillante, aunque maltratada y marginada astrobióloga Eleanor Rice, cuya vida sirve de argumento, conocemos la Tierra tras una catástrofe en unos laboratorios con resultados fatales para la supervivencia humana. Ella será la Oficial Tripulante de la última Plataforma Espacial de Investigación PEI-X23 enviada al sistema Kepler 62. La misión es corroborar su propia hipótesis sobre la existencia de un planeta más de los observados en el sistema, idóneo para ser colonizado por el hombre. Pero esta misión se ve condicionada por cuanto le ha sucedido a Eleanor Rice en la Tierra. Precisamente en ella recaerá el peso de la decisión final sobre la continuidad del hombre en el universo. Ciencia, política, sociedad y religión son los escenarios confrontados, un planteamiento ya presentado en otras novelas como El Clan de la Hormiga, que parece servir de antecedente a este Kepler 62.

Más que ciencia ficción, en su mayor parte la novela es una ficción científica, pues tenemos ambos elementos fusionados. La experimentación y estudio de la vida sintética, los programas de exploración espacial con sondas como la Kepler, los catálogos de estrellas elaborados a partir de dichas sondas, las hipótesis de biosferas internas, el desarrollo de Inteligencia Artificial y la biocomputación, las técnicas de criogenia e hibernación, la singularidad tecnológica, el viaje galáctico y los transportes espaciales que viajan a velocidad superlumínica… Se percibe en los temas desplegados el fondo de Asimov, o dicho de otro modo, el eco de la síntesis entre Verne y H.G. Wells, además de la referencia más evidente en su postura contra el geocentrismo y el antropocentrismo: J. Kepler y su novela El Sueño, que se haya íntegra en una traducción libre realizada por el propio autor, como uno de los elementos principales de intertextualidad.

Más que ciencia ficción, en su mayor parte la novela es una ficción científica

Pueden derivarse varias conclusiones tras leer Kepler 62, ideas relacionadas con la soberbia tecnológica humana, el debate ciencia-religión y los límites éticos de la primera, la responsabilidad del hombre en el mantenimiento del planeta Tierra, el feminismo, el papel de personas desvalidas o desahuciadas por enfermedades mortales, así como los mencionados sobre la superpoblación, la escasez de recursos o el cada vez más necesario control de natalidad, sin mencionar la reflexión sobre los desmanes del hombre contra sí mismo a lo largo de su historia hasta el presente.

La novela tiene un final abierto, muy habitual en la ciencia ficción, lo cual parece responder a un doble objetivo: la libre interpretación del lector de lo sucedido, por un lado; la posibilidad de una secuela, por otro.

En el primer caso, es como si Héctor Martínez dejara que cada lector decida por Eleanor Rice, y así escoja su respuesta personal al dilema de salvar o no a la humanidad (o a dar por sobrentendida la decisión final de Eleanor Rice, derivada de forma lógica del argumento). El segundo caso no puede aún confirmarse, aunque, desde luego, la situación final de la novela lo sugiere con bastante claridad.

La novelística de Héctor Martínez abarca ahora con esta novela el género de ciencia ficción (ficción científica, como dije antes), tras novelas fabulescas como El Clan de la Hormiga, mitológicas como Mihai y Veronica, Harass: The God's Job e Ixión, y tragedias épicas modernas como Misión 109. La tragedia del Lady B' Good. Y vuelve a proponer un protagonista femenino frente al mundo injusto, retomando los argumentos del volumen de relatos Humanografía. Relatos desde el lienzo. Un corpus narrativo variado y coherente con los tiempos literarios que corren, tan plurales en los géneros novelísticos, como en la narrativa general (cuento, relatos, microrrelatos). Con paciencia y saber hacer, Héctor Martínez va atesorando una rica y abundante producción literaria que proporcionalmente cada vez gana más adeptos.

Con paciencia y saber hacer, Héctor Martínez va atesorando una rica y abundante producción literaria


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Izquerdo (14 noticias)
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Tipo:
Opinión
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